Aunque pueda sonar extraño ver a Magik liderando a los X-Men, la verdad es que no se trata de un rol improvisado. Illyana ha demostrado en numerosas ocasiones sus dotes de mando, incluso cuando su actitud sarcástica y su estilo brutal de combate hacían pensar lo contrario. Fue pieza clave al frente de los New Mutants, gobernó como Reina del Limbo y durante la etapa de Krakoa se le otorgó el título de Gran Capitán, uno de los puestos de mayor responsabilidad en la defensa mutante.
Todo ello ha ido forjando a una mujer dura, compleja y con una visión estratégica muy distinta a la de Cyclops, pero no por ello menos eficaz. Su manera de dirigir, directa y sin rodeos, consigue levantar la moral de un equipo acostumbrado a órdenes milimétricas, pero que ahora responde con entusiasmo a frases como: “¿Quién quiere ir a romperle los dientes a los Upstarts?”.
Sin embargo, esa agresividad es precisamente lo que distingue a Illyana y lo que la convierte en alguien capaz de enfrentar situaciones donde la diplomacia y el cálculo no bastan. Su liderazgo, aunque más violento, aporta frescura a una saga que necesitaba nuevos matices en su narrativa.
Ahora, con Cíclope fuera de juego, Magik no solo ocupa un puesto estratégico: se gana por fin el reconocimiento de los lectores como uno de los líderes más carismáticos y peligrosos de la franquicia. Y si algo nos demuestra este número, es que Marvel tiene intención de seguir dándole el foco que merece.
Quizás lo más emocionante de todo es que esta elección no es un simple reemplazo temporal: se siente como el inicio de una nueva era para los mutantes. Marvel parece decidida a darle a Illyana el espacio que merece y a consolidarla como parte del legado de líderes que han definido al grupo.