La icónica flapper de los años 30, Betty Boop, deja el jazz y los moñitos por vísceras y cuchillos en un slasher que nadie vio venir
Del blanco y negro al rojo sangre. Así podríamos resumir la brutal transformación de Betty Boop, la legendaria estrella animada de los años 30, que ahora protagoniza su primera incursión en el terror con Boop, una cinta independiente que reimagina al personaje como una criatura sanguinaria. Y no es una exageración: en la primera imagen oficial, la vemos oliendo un puñado de intestinos como quien huele una flor. Sí, la cosa va en serio.
Dirigida por Jared Cohn (The Horde, Devil’s Revenge) y protagonizada por Devanny Pinn, la película nos cuenta la historia de un grupo de podcasters especializados en terror que se cuelan en un teatro abandonado. ¿El objetivo? Investigar la leyenda urbana de una antigua estrella de Hollywood apodada “Boop”. Pero lo que comienza como una noche de sustos y curiosidad se convierte en una carnicería cuando la susodicha estrella —no tan muerta como pensaban— resucita con sed de venganza. Spoiler: hay más gritos que likes.
Boop, terror y dominio público
El reparto se completa con Katisha Shaw, Spencer Breslin, Eva Hamilton y Colton Tran. El guion corre a cargo de José Prendes y Josh Ridgway, quienes han tomado la esencia inocente de la Betty original y la han arrastrado de cabeza al infierno (y con tacones). La premisa no solo es enfermiza, también es parte de una moda creciente en el cine de terror: aprovechar los personajes clásicos que entran en dominio público y convertirlos en máquinas de matar.
Este movimiento arrancó fuerte en 2023 con Winnie the Pooh: Blood and Honey, una película tan absurda como rentable que abrió la veda. Desde entonces, hemos visto versiones retorcidas de Bambi, Peter Pan, Caperucita Roja e incluso un Mickey Mouse macabro. ¿Por qué? Porque es legal, barato y los fans del terror campy lo devoran como si no hubiera un mañana.
De ícono pop a asesina vintage
Betty Boop nació en 1930 de la mano de Max Fleischer y Grim Natwick, y se convirtió en la primera “chica sexy” del mundo animado. Su mezcla de inocencia, coquetería y estética flapper la convirtió en un símbolo de la era del jazz. Apareció en decenas de cortos, cómics, productos de moda y sigue siendo un icono reconocible casi un siglo después. Pero verla ahora empapada en sangre, desatada como una villana slasher de manual, rompe por completo con su imagen original.
Y eso es, precisamente, lo que buscan los creadores de Boop. La gracia no está solo en el susto, sino en el choque visual y emocional que produce ver a una figura tan adorable convertida en un monstruo. Es como si Hello Kitty te persiguiera con una motosierra. Hay algo perversamente divertido en todo esto.
¿Una tendencia sin frenos?
El éxito viral de estos proyectos puede tener varias lecturas. Por un lado, son propuestas baratas que funcionan en plataformas de streaming o en salas alternativas. Por otro, apelan a una nostalgia retorcida, a un “¿te acuerdas de esto? Pues mira cómo lo hemos destrozado”. Y por supuesto, hay quien lo ve como un sacrilegio.
Lo cierto es que mientras los derechos de personajes clásicos sigan caducando, esta ola de terrores reciclados seguirá creciendo. Y aunque no todos estos experimentos salen bien (algunos son basura directamente), tienen el morbo suficiente como para captar nuestra atención.
Boop todavía no tiene fecha de estreno, pero si la imagen que se ha compartido sirve de indicio, el viaje al lado oscuro de Betty no será apto para estómagos sensibles. Así que si pensabas que el terror ya no tenía con qué sorprenderte… prepárate para una sesión doble de nostalgia y vísceras.


