Las tres improvisaciones más intersanates del cine de cómic.
Las improvisaciones se definen como acciones o efectos de hacer algo de forma espontánea, sin preparación previa, tal y como demostraremos en los siguientes párrafos.
Aunque todos los productos audiovisuales que logran salir a luz tienen a un guionista o un grupo de ellos detrás, al momento de empezar a grabar es posible que se presenten inconvenientes inesperados que obliguen a hacer alguna variación en la sinopsis de los mismos. En algunas ocasiones, esto conlleva hacer alguna corrección en el texto original, mientras que en otras se tira de improvisaciones, las cuales, por extraño que pueda parecer, a veces dan resultados aún mejores de lo esperado.
Como la mejor forma de demostrar una afirmación es con un ejemplo, si continúas con la lectura de este artículo hasta el final, te encontrarás con tres de estos casos, todos ellos relacionados con el mundo del cómic, en los que las circunstancias obligaron a que los rodajes contuvieran unas improvisaciones de lo más curiosas.
En busca del arca perdida (1981)

Comenzamos nuestro listado de improvisaciones con esta película, en la que Harrison Ford encarnó por primera vez a Indiana Jones, un personaje que se convirtió en un icono de la cultura popular con solo debutar en este filme. En un momento del rodaje, en el que debía verse un duelo de espadas entre el personaje principal y uno de sus enemigos, el protagonista enfermó de disentería, lo que hacía imposible que llevase a cabo la coreografía que se había ideado, originalmente, para dicha secuencia. Finalmente, decidieron arreglarlo con el conocido momento en el que Indiana Jones saca su revólver y mata de un tiro a su oponente, que se convirtió en una escena tan icónica que no dudaron en usarla en algunos de lo anuncios promocionales de la película.
La verdad es que, en este caso concreto, el comportamiento del protagonista del filme no fue nada noble, lo que suele ir contra la imagen del héroe sin tacha que se supone que tenía que representar el actor. No obstante, siendo honestos, debemos reconocer que si nos encontrásemos en la situación de que alguien nos amenazara con una espada y solo tuviéramos una pistola a mano, todos habríamos hecho lo mismo.
The Punisher – El Castigador (2004)

Otro caso que no podía dejar de aparecer en este listado de improvisaciones lo tenemos en esta película, basada en el personaje creado por Gerry Conway, Ross Andru y John Romita Sr. para la aventura The Punisher Strikes Twice!, publicada en The Amazing Spider-Man nº 129 (1974) .Tal y como se muestra en la fotografía, en cierto momento del filme, Frank Castle, encarnado por Thomas Jane, apuñala en la zona del hombro al personaje conocido como El Ruso, al que da vida Kevin Nash. No obstante, aunque se suponía que la escena iba a rodarse con un cuchillo de pega, de esos cuya hoja se mete para dentro, el protagonista cogió erróneamente uno de verdad, por lo que lo que podemos ver en pantalla es totalmente real, incluida la sangre. Aunque el personaje principal del filme se quedó impactado por lo sucedido, su oponente decidió continuar rodando como si le hubieran apuñalado con uno de mentira.
Por los visto, cuando el rodaje se interrumpió, Thomas Jane se deshizo en disculpas por lo sucedido, pero Kevin Nash lo tranquilizó diciéndole que no pasaba nada y que se lo perdonaba tomando unas cervezas, lo que demuestra que, en realidad, el imponente actor rubio es mucho más agradable de lo que muestra en esta película.
Django desencadenado (2013)
Y no podemos terminar este listado de improvisaciones sin mencionar el caso de Leonardo DiCaprio, que se encargó de dar vida en esta película al millonario propietario de Candyland, la cuarta mayor plantación de Mississippi, que responde por el nombre de Calvin J. Candle. En un momento determinado de la trama, el actor da un puñetazo en la mesa sin percatarse de que había un vaso de cristal justo debajo, con el resultado que podemos contemplar en la imagen que acompaña a este párrafo. No habría resultado nada descabellado que este incidente hubiera interrumpido el rodaje, como probablemente habría sugerido otro intérprete. Sin embargo, el protagonista de este apartado no se amilanó y decidió continuar como si todo formase parte el guion, vendándose la mano mientras continuaba recitando su texto.
No cabe menor duda de que se trató de la escena más realista de todo el filme, por lo que, aunque perteneciera al campo de las improvisaciones, se decidió mantenerla como parte de rodaje, pese a que Leonardo DiCaprio podría haber tenido problemas al realizarse un corte de esa magnitud. Afortunadamente, parece ser que la cosa no fue tan grave como uno podría imaginarse, aunque yo no apostaría porque el actor no acabase precisando que le dieran unos puntos.


