James Gunn muestra de forma inesperada los distintos storyboards que tiene para MoT que dispara las teorías sobre la nueva era del Kryptoniano
La historia de Superman sigue creciendo
El buen detalle es que Gunn no solo ha enseñado storyboards: ha insinuado que el equipo ya está decidiendo lo visual, lo tonal y lo conceptual. O sea, que la secuela de Superman no va a ser un “más de lo mismo”, sino el arranque real de la llamada “Super-Family” del nuevo DCU. Todo esto se cocina mientras el equipo quemará el final de 2025 y el inicio de 2026 en plena preproducción. Cuando terminen de grabar, allá por verano de 2026, tendrán un año entero para postproducción, retoques digitales, reshoots y dejar todo con ese brillo cómic que Gunn está convirtiendo en marca de la casa.
Un proyecto que avanza más rápido que una bala (literalmente)
Lo que más llamó la atención fue algo imposible de ignorar: Lex Luthor en su armadura verde. Sí, la famosa powersuit ochentera que aparece y desaparece según la época del cómic. Esa que debutó en Action Comics #544 (1983) y que fue retirándose a finales de los 80 y 90 cuando Lex mutó de “científico loco” a “magnate que ojalá pagara impuestos”. Pero verla aquí, actualizada, poderosa y listísima para dar guerra, dejó una sensación clara: el Lex de Hoult viene fuerte y no solo de cerebro.
El título que esconde más historia de la que parece
Lo interesante es que este título conecta con otra pieza del nuevo DCU: Supergirl: Woman of Tomorrow, que llega el 26 de junio de 2026. El orden no es casualidad: primero llega Kara, luego Clark en su secuela, y entre ambos títulos se dibuja un mensaje bastante directo: Gunn quiere que el “mañana” sea la palabra clave de su universo. Y eso, en un género que lleva años mirando al pasado, es refrescante.
La sombra enorme de Brainiac
Aunque Gunn todavía juega al despiste, el villano cantado es Brainiac, el coleccionista de mundos y obsesiones digitales. Y si realmente está en la película —que lo está, Jon, lo está— encaja perfectamente con las pistas visuales, la escala del proyecto y el punto en el que está este Superman joven interpretado por David Corenswet.
Con esta montaña de storyboards, Gunn manda un mensaje muy claro: no improvisa. Tiene ritmo, tiene visión y tiene un plan que, al menos sobre el papel, pinta más cohesionado que los últimos diez años de películas DC juntas. Y si Superman ya dejó claro el tono —optimista, colorido, emocional— la secuela parece apuntar a algo más grande, más ambicioso y, sobre todo, más Superman.


