Los co-CEOs de Netflix quieren la adquisición, pero Reed Hastings y las leyes antimonopolio podrían frenar el plan
Hollywood está en ebullición. Con la venta de Warner Bros. Discovery sobre la mesa, los rumores, filtraciones y movimientos estratégicos están sacudiendo la industria. El 20 de noviembre marca la fecha límite para que los interesados presenten sus ofertas no vinculantes, y entre ellos hay un nombre que ha sorprendido por su aparente interés: Netflix.
Netflix y Warner Bros. Discovery
Ted Sarandos y Greg Peters, co-directores ejecutivos de Netflix, estarían muy interesados en hacerse con el gigante mediático que incluye marcas como HBO Max y Warner Bros. Según Variety, ambos estarían presionando para cerrar un trato que dejaría a David Zaslav, actual CEO de WBD, como cabeza del estudio resultante, mientras Comcast se quedaría con HBO Max. Pero no todo el equipo de Netflix está a bordo.
Reed Hastings, presidente de Netflix, se muestra más reticente. Su preocupación no es menor: teme los problemas regulatorios que vendrían con una fusión de esta magnitud. Y con razón. Netflix ya es el líder global en streaming con más de 300 millones de suscriptores. Añadir a HBO Max y el extenso catálogo de Warner Bros. podría disparar su cuota de mercado a más del 30 %, un umbral que las leyes antimonopolio estadounidenses consideran peligroso.
“Greg y Ted quieren esto de verdad, pero Reed no quiere lidiar con la pesadilla regulatoria”, señala la fuente citada por Variety.
Del “no nos interesa” al “vamos a por todas”
Lo curioso del caso es que, cuando se anunció que WBD estaba a la venta, Netflix pareció poco interesado. En una llamada con analistas, Sarandos afirmó que su estrategia era “seguir creciendo de forma orgánica y devolver el flujo de caja a los accionistas”. Nada de grandes adquisiciones.

Pero la historia cambió rápido. Poco después, surgió la información de que Netflix había contratado un banco de inversión para estudiar una posible oferta. Aunque otro informe posterior insinuaba que el objetivo real era inflar el precio de WBD, posiblemente para complicar los planes de Skydance (de David Ellison), también interesada en la compra.
La sombra de la ley
Ahora mismo, Netflix sí estaría en condiciones de hacer una oferta formal, que se realizaría completamente en acciones. Pero ahí entra el factor legal. El representante republicano Darrell Issa ya ha enviado una carta a varias autoridades, incluida la fiscal general y la comisión antimonopolio, advirtiendo de los riesgos.
En esa carta se lee:
“Permitir que Netflix absorba a un competidor de este calibre plantea preocupaciones antimonopolio que podrían perjudicar a los consumidores. Añadir a los suscriptores de HBO Max y a los derechos de contenido de Warner Bros. reforzaría aún más su poder, posiblemente superando el 30 % del mercado del streaming, lo cual es problemático según la legislación vigente“.
Con este panorama, la gran pregunta es si Netflix podrá sortear todos los obstáculos y quedarse con el “premio gordo” de Hollywood. De momento, el juego de tronos corporativo sigue abierto, y hasta diciembre no se conocerá el desenlace.
Zaslav, a por la corona
Por su parte, David Zaslav no se anda con chiquitas. Según Variety, su objetivo es claro: “quiere la corona más grande que le dé el mayor portafolio posible”. En otras palabras, busca un acuerdo que le mantenga con poder y que posicione a WBD en el centro del tablero mediático, aunque eso suponga romper la empresa en varias partes.
Este movimiento, de concretarse, no solo redefiniría el mapa del entretenimiento mundial, sino que podría marcar el inicio de una nueva etapa donde los gigantes del streaming dejan de competir y comienzan a devorarse entre ellos.


