Según explica el propio director: “Evito escribir la parte del misterio hasta que no puedo más”. Y no lo dice como quien pide perdón por llegar tarde, sino como si fuera su proceso natural. Johnson arranca desde lo más básico: ¿quién es el protagonista?, ¿qué quiere?, ¿qué le impide conseguirlo?, ¿de qué va realmente la película? Solo cuando todo eso está claro, construye alrededor “el crucigrama” del crimen.
Vamos, Jon, que el tío se monta primero la casa y deja lo del cadáver para cuando ya no le queda escapatoria. Y oye, visto el éxito, no se le puede decir nada.
Wake Up Dead Man regresa al misterio encerrado entre cuatro paredes
Ahí aparece Jud Duplenticy, interpretado por Josh O’Connor. Un boxeador reconvertido a sacerdote que aterriza en el pueblecito después de un encontronazo violento con un superior. Si la idea era empezar de cero, le dura poco: Monsignor Wicks, encarnado por Josh Brolin, es la clase de pastor cuyo concepto de “mano firme” suena más a “estoy a un paso de montar mi propia secta”.
Enemigos íntimos y un cadáver muy inoportuno
Jud no se corta a la hora de criticar los métodos de Wicks ni de intentar abrirle los ojos a los feligreses. Básicamente, lo saca de quicio en público día sí y día también. Así que cuando el monseñor aparece muerto en un escenario tan retorcido que ni Poe lo habría imaginado, todas las miradas apuntan a Jud.
Y no tendrás que esperar mucho para verlo: Wake Up Dead Man llega a los cines el 26 de noviembre y aterriza en Netflix el 12 de diciembre. O sea, plan perfecto para maratón pre-navideño.