El debut de Liam Hemsworth como Geralt de Rivia no logra convencer al público
La magia de The Witcher parece haberse desvanecido. La cuarta temporada de la serie de fantasía de Netflix ha debutado con solo 7,3 millones de visualizaciones en su primera semana, un desplome de más del 50% respecto a la temporada anterior. La cifra llega tras el estreno completo de los ocho episodios el pasado 30 de octubre, marcando el peor arranque en la historia de la franquicia.
The Witcher temporada 4
Según datos de What’s on Netflix, la segunda temporada acumuló 18,5 millones de visualizaciones en el mismo periodo, mientras que la tercera se quedó en 15,2 millones. Ni siquiera el spin-off The Witcher: Blood Origin —considerado un tropiezo dentro del universo— cayó tan bajo en expectativas: aquel debutó con 4,6 millones de reproducciones y una valoración crítica de apenas un 28% en Rotten Tomatoes.
En cambio, la temporada 4, pese a sus cifras decepcionantes, mantiene un 58% de aprobación entre la crítica, algo que la sitúa por encima del mencionado spin-off pero por debajo de cualquier entrega anterior de la serie principal. Desde el portal GamesRadar+ destacan que, aunque el público ha sido tibio, la nueva etapa de Geralt “es más divertida, más enfocada y quizá la mejor de todas”.
Un cambio de rostro que no convence a todos
El gran cambio de esta temporada, claro, ha sido la sustitución de Henry Cavill por Liam Hemsworth en el papel de Geralt de Rivia. El movimiento levantó polémica desde su anuncio, y ahora muchos fans parecen haberle pasado factura a la serie.
La showrunner Lauren S. Hissrich explicó que la salida de Cavill se debió a una decisión personal del actor: “Tenía otros proyectos que quería priorizar, y no queríamos retenerle en algo que ya no deseaba hacer”, comentó. Hissrich insistió en que fue una “decisión simbiótica”, aunque los seguidores del británico no lo han visto con tanta comprensión.
Pese a ello, la producción ha tratado de dar un giro de tono. Hemsworth aporta un Geralt más físico y directo, menos sombrío que el de Cavill. Sin embargo, en redes sociales abundan los comentarios que lo comparan desfavorablemente con su predecesor, especialmente en lo que respecta a la voz y el carisma del personaje.
Críticas mixtas, pero con esperanza
En el terreno de la crítica especializada, The Witcher 4 divide opiniones. Algunos medios consideran que la serie ha recuperado ritmo y coherencia tras una tercera temporada algo dispersa, mientras que otros creen que el cambio de actor rompe la inmersión y resta peso emocional a la historia.
Aun así, hay consenso en que la narrativa es más clara y las tramas secundarias se integran mejor con la historia principal. La química entre Ciri (Freya Allan) y Yennefer (Anya Chalotra) sigue siendo uno de los pilares que sostienen la serie, y los nuevos escenarios introducen un aire renovado al Continente.
Netflix, por su parte, no ha hecho declaraciones oficiales sobre las cifras, aunque el descenso de audiencia plantea dudas sobre el futuro de la saga. La plataforma ya había confirmado una quinta temporada, pero estos números podrían hacer tambalear los planes si la tendencia no mejora.
El legado de un brujo
Cuando The Witcher se estrenó en 2019, lo hizo como uno de los grandes fenómenos de Netflix, impulsando la popularidad internacional de Henry Cavill y abriendo la puerta a múltiples adaptaciones derivadas. Sin embargo, con el tiempo la serie ha sufrido una erosión de interés que ni las nuevas tramas ni los spin-offs han conseguido frenar.
Para muchos fans, el problema radica en el alejamiento del material original de Andrzej Sapkowski y en la falta de cohesión tonal. Las expectativas eran altas tras el final de la temporada 3, pero la transición de protagonista ha demostrado ser un desafío mayor de lo esperado.
Aun con todo, el universo del brujo aún tiene margen para reinventarse. Si Netflix y su nuevo Geralt logran reconectar con el público en los próximos meses, The Witcher podría aún conservar algo de esa magia oscura y brutal que la convirtió en un éxito mundial.


