Wicked: for good rompe expectativas pero los fans se preguntan si trae escena post créditos

Wicked
Panini

Wicked: for good presenta un desenlace que muchos esperaban ampliar, aunque no de la forma que piensas

Elphaba, Glinda, Jon M. Chu, Wicked For Good, Wicked secuela

El furor por Wicked: For Good venía creciendo desde hace semanas, alimentado por rumores de spin-offs, precuelas imposibles y secuelas que, sinceramente, parecían más un deseo de los fans que un plan real de Universal. Aun así, la pregunta inevitable ha terminado dominando los pasillos del cine: ¿hay que quedarse sentado cuando empiezan los créditos? Porque a nadie le apetece tragarse cinco minutos de nombres si después no hay ni una migaja de contenido adicional.

Un final que no busca atajos ni guiños fáciles

La respuesta corta, es que no. Y la larga… también. Pero vayamos por partes, que la gracia aquí está en entender por qué este cierre no necesita trucos, escenas ocultas ni promesas envenenadas de universos extendidos. De hecho, el propio estreno está arrasando con unas previsiones que apuntan a un debut de más de 120 millones en Norteamérica y unos 200 millones en su arranque mundial, números que convierten cualquier duda en puro humo verde de Oz.

A diferencia de otras producciones que viven obsesionadas con colocar contenido extra bajo las piedras (hola, Marvel, esto va por vosotros), Wicked: For Good decide terminar donde debe. Sin medias tintas, sin escenas intermedias, sin créditos que actúan como gancho de pescador. Cuando la película acaba, acaba, y lo hace con la seguridad de quien confía plenamente en su historia.

Eso no quita que puedas quedarte disfrutando del equipo técnico, porque esta secuela huele a trabajo artesanal. Y no lo digo yo: el propio Jon M. Chu lo dejó clarinete en The Guardian, asegurando que “la IA generativa no se usó en esta película”. Vamos, que si notas una cámara temblar un poco o un bailarín que entra medio segundo tarde, es pura humanidad, no un algoritmo distraído.

El mundo forma parte del mensaje”, explicaba Chu, subrayando que las pequeñas imperfecciones también cuentan. Ese toque humano es parte de la apuesta creativa, y si algo deja claro esta película es que no todo tiene que ser perfecto… solo auténtico.

El mensaje del director

Chu no se quedó ahí. En la misma entrevista habló de sentirse en “primera línea, contando una de las historias más grandes” en medio de un contexto social y político que parece sacado de una tormenta en Oz. Una reflexión que encaja como un guante en un musical donde identidad, percepción y poder se entrelazan más fuerte que nunca.

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Para el director, el cine es uno de esos pocos lugares donde la gente todavía se permite aparcar el móvil, sentarse junta y mirar en la misma dirección durante dos horas. Una costumbre casi heroica en 2025, si nos ponemos sinceros. “Siento una gran responsabilidad —decía—. Si están dando su tiempo, tengo que usarlo.”

Y sí, suena un poco a discurso antes de una gran batalla, pero viendo el resultado final… se lo perdonamos.

Las críticas ya han hablado y los fans, aún más

A nivel de recepción, los números también muestran una película que divide un pelín a la crítica pero hace feliz a los espectadores de lleno: 71% en Rotten Tomatoes, a solo cuatro puntos del sello “Certified Fresh”, y un espectacular 97% en el Popcornmeter. Vamos, que si dependiera solo de los fans, el sello sería verde brillante.

Con ese respaldo, no es raro que los rumores de nuevas historias sean constantes. Pero por ahora, Universal no ha anunciado nada más allá de este cierre. El destino de futuros proyectos dependerá del rendimiento en taquilla, aunque todo apunta a que podría ser más que suficiente para seguir abriendo caminos por Oz si así lo quisieran.

El cierre definitivo de una historia que llevaba más de una década pidiéndolo

En cualquier caso, Wicked: For Good funciona como conclusión completa, emocional, electrizante y, sobre todo, consciente de su propia herencia. Las protagonistas —con Cynthia Erivo y Ariana Grande brillando como si les hubieran puesto focos individuales desde el cielo— llevan el peso de un relato construido a fuego lento desde el primer filme.

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La separación de Elphaba y Glinda, sus elecciones, sus heridas y esa extraña sensación de “esto tenía que terminar así”… todo encaja para hacer de este desenlace algo que no requiere nada más escondido. No hace falta un teaser final cuando el propio clímax ya sabe a epitafio, celebración y despedida a la vez.

Y para quienes quieran estirar la experiencia al máximo, la película llega oficialmente a los cines este 21 de noviembre, marcando el final de una era que ha dominado Broadway, conquistado cines y ahora culmina sin trucos de última hora. Una decisión valiente en tiempos donde todo parece necesitar un universo expandido para respirar.

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