En medio de la resistencia contra Revelation, un detalle que parecía menor podría reescribir años de historia mutante o acabar con la unidad del equipo de Cíclope
Cuando parece que los mutantes ya han soportado suficientes tragedias, una nueva revelación amenaza con dinamitar la frágil estabilidad de los X-Men. En Amazing X-Men #3, Cíclope se topa con una verdad que no solo sacude sus creencias, sino que también podría tener consecuencias letales para toda la comunidad mutante.
La mentira detrás del síndrome R-LDS
La serie, escrita por Jed MacKay y dibujada por Mahmud Asrar, se sitúa en una distopía futura marcada por el dominio de Revelation, el nuevo y oscuro alter ego de Doug Ramsey. Tras un enfrentamiento brutal con sus temibles Serafines, los X-Men logran reagruparse bajo los restos de Filadelfia. En ese momento de tregua, Cíclope pregunta con insistencia cómo Magneto fue curado del síndrome degenerativo vinculado a la resurrección (R-LDS), esa dolencia que supuestamente arrasaba el cuerpo y mente de los mutantes tras múltiples resurrecciones en la era Krakoana.
Pero la respuesta de Wiz-Kid lo deja helado: Magneto nunca sufrió el R-LDS. ¿Perdona? ¿Entonces todo lo que presenciaron, los fallos en los poderes de Erik, su colapso físico y mental… fue mentira o algo más?
Una enfermedad que nunca existió… ¿o sí?
El síndrome R-LDS se convirtió en una explicación conveniente cuando los efectos secundarios de las resurrecciones comenzaron a notarse. Magneto, que se lanzaba a misiones suicidas confiando en volver como si nada, acabó colapsando en un momento clave, obligando a Cíclope a reducirlo con un disparo óptico para evitar una catástrofe. Fue en X-Men #7 (2024) cuando esta degeneración se presentó como una amenaza global para los mutantes. Pero ahora, todo ese relato queda en entredicho.
La implicación más directa es inquietante: ¿se utilizó una enfermedad ficticia como excusa para silenciar, manipular o incluso eliminar a Magneto? ¿O tal vez alguien manipuló sus genes, sus recuerdos o su cuerpo para provocar esa caída?
Bienvenidos a la era de Revelation
Mientras tanto, el futuro sigue siendo una pesadilla orwelliana con Doug Ramsey —sí, el antiguo New Mutant que leía lenguas— reconvertido en el heredero de Apocalipsis, ahora conocido como Revelation. Este líder mesiánico controla vastos territorios de Norteamérica con mano firme, vendiendo la utopía a través de la sumisión. Sus legiones de Serafines y Coristas imponen un nuevo orden, mientras que los Amazing X-Men encarnan una resistencia que se antoja casi romántica.
Pero este nuevo dato sobre Magneto podría ser justo lo que el equipo necesita para rearmarse, ideológicamente al menos. Si R-LDS no es real o se ha exagerado, todo el discurso que permitió a Revelation tomar el control pierde credibilidad. Es una grieta en el relato del poder… y los X-Men podrían aprovecharla.
¿Conspiración interna o manipulación genética?
Este giro abre múltiples posibilidades: desde una conspiración dentro del Consejo Silencioso de Krakoa antes de su caída, hasta la manipulación de los datos genéticos por parte de los propios científicos mutantes. Y no descartemos que Revelation haya reescrito la historia a su antojo. Si puede controlar mentes, cuerpos y narrativas… también puede crear enfermedades y curas ficticias.
En ese sentido, la historia recupera el aroma a los grandes arcos clásicos de los X-Men: identidad, manipulación, traición y poder, todo servido en un escenario postapocalíptico donde la verdad ya no es suficiente… pero puede ser el principio de algo.
Amazing X-Men #3 ya está disponible en tiendas, y promete ser una de las entregas clave para entender cómo el legado mutante se está reescribiendo en plena era de Revelation. Y, de paso, por qué Cíclope está más cerca que nunca de volverse contra todo lo que una vez defendió.


