Los showrunners de Fallout prefieren no pisar la experiencia de ningún fan
Respeto al fan de los juegos ante todo
Desde hace meses había teorías para todos los gustos: que si el show iba a elegir un bando, que si la trama obligaría a confirmar quién ganó Hoover Dam… Pues no. Y la co-showrunner Geneva Robertson-Dworet lo ha explicado sin rodeos: “Queríamos evitar que un final concreto fuera el correcto”. Vamos, que cada jugador puede seguir aferrado a su versión de la historia sin que la serie la haga pedazos.
Aun así, Robertson-Dworet lo matiza: el objetivo es que cualquier elección que hicieras en el juego pudiera haber ocurrido antes de la serie. Eso sí, reconoce que algún detalle podrá chocar con tu partida perfecta de 300 horas. Nada grave: “Esa era nuestra intención: no contradecir lo que cada jugador vivió en los juegos”.
New Vegas 15 años después
Desde el final de Fallout: New Vegas, cualquier cosa podría haber pasado. Recordemos que el juego permitía al Courier aliarse con la NCR, con la Legión de César, con Mr. House… o mandar a todos al garete con Yes Man y su final independiente. Una ensalada de posibilidades que los guionistas han preferido respetar en lugar de triturar.
Y sí, la showrunner lanza un guiñito: cuando los fans detecten esos cambios respecto al juego, deberían intuir que “hay una historia implícita ahí que esperamos que les parezca deliciosa y divertida”. Traducción: van a dejar miguitas para que la comunidad teorice como si fuera su trabajo.
Una Vegas cambiante, una serie que no quiere romper corazones
El mensaje es claro: la serie no quiere romper las partidas de nadie. Si tu New Vegas la gobernó Yes Man a ritmo de independencia anarquista, perfecto. Si te casaste con la NCR y su eterno papeleo, también. Y si tiraste por la vía ultraviolenta con César… bueno, alguien tenía que hacerlo.
Lo que sí está confirmado es que Fallout temporada 2 regresará a uno de los escenarios más queridos de toda la saga. Y aunque no vaya a dar respuestas cerradas, lo que promete es mucho mejor: un New Vegas vivo, cambiante, impredecible… como siempre debió ser.


