Nintendo apuesta por una experiencia más segura para menores con un control parental totalmente vinculado a una app
Más seguridad para los padres
Nintendo sabe perfectamente que su consola es territorio habitual de jugadores jóvenes, y por eso ha diseñado un sistema que combina seguridad, supervisión y facilidad de uso, sin convertir la experiencia en un infierno burocrático.
Tras los primeros minutos de uso, queda claro que el objetivo es uno: dar control total a los adultos sin castigar la experiencia de juego. Y, sorprendentemente, lo consigue bastante bien.
Cómo activar el control parental en Nintendo Switch 2
El proceso no tiene pérdida, aunque requiere cumplir un par de pasos previos. No basta con encender la consola y listo. Aquí Nintendo exige algo más de implicación.
Una vez con todo preparado, el procedimiento es directo: desde la consola hay que entrar en Configuración de la consola, acceder al apartado de Control parental y seleccionar Ajustes de control parental. En pantalla aparecerá un código QR, que se escanea desde la app del móvil. Tras iniciar sesión con la cuenta Nintendo, la consola queda vinculada automáticamente.
A partir de ese momento, todo se gestiona desde el teléfono, sin necesidad de tocar de nuevo los ajustes internos de la Switch 2. Cómodo, rápido y bastante intuitivo.
Qué opciones ofrece el control parental de Switch 2
Una de las funciones estrella es la posibilidad de establecer límites diarios de tiempo de juego. Se puede definir cuántas horas puede usarse la consola cada día e incluso programar un aviso o bloqueo automático cuando se alcanza el límite. Sí, el famoso “cinco minutos más” ahora tiene respuesta oficial.
Otro punto clave es la restricción de funciones online, especialmente el Game Chat. Desde la app se puede decidir si el menor tiene acceso a comunicaciones con otros jugadores o si se limita por completo. Una opción más que necesaria en un entorno online que no siempre es amable.
También se incluyen restricciones por edad para juegos y aplicaciones. El sistema permite filtrar el contenido según clasificaciones oficiales, evitando que títulos no adecuados aparezcan siquiera como opción descargable.
Y para los más curiosos —o controladores— está la posibilidad de consultar los hábitos de juego. La app muestra qué se juega, durante cuánto tiempo y en qué momentos del día. Información clara, sin rodeos.
Un sistema pensado para familias, no para castigar al jugador
Nintendo no pretende sustituir la educación digital, pero sí ofrecer una herramienta sólida para acompañarla. Y en ese sentido, el sistema cumple con nota.
En una industria donde muchas veces estas funciones se añaden por obligación, Nintendo ha decidido tomárselo en serio. Y eso, para una consola que apunta directamente al público familiar, es una jugada tan lógica como acertada.


