¿El primer James Bond fue estadounidense? Descubre la historia más surrealista del 007 original

James Bond
Panini

Antes del esmoquin, el vodka martini y el acento británico, James Bond fue “Jimmy” y trabajó para una agencia americana

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James Bond es hoy un icono global del cine y la cultura pop, sinónimo de elegancia británica, sarcasmo letal y gadgets imposibles. Pero como suele pasar con los grandes mitos, su origen audiovisual fue bastante más raro de lo que imaginas. Tan raro que, sí, hubo un momento en el que James Bond no era británico, sino estadounidense. Y no, no es una teoría conspiranoica de bar.

Una versión americana no conocida

Mucho antes de que Sean Connery definiera al personaje para siempre, 007 debutó fuera de las novelas de Ian Fleming en televisión, y lo hizo de una forma que hoy haría explotar Twitter en cuestión de minutos. Nada de MI6, nada de acento británico… y desde luego, nada de glamour cinematográfico.

En 1954, solo un año después de la publicación de Casino Royale, CBS decidió adaptar la novela como un episodio del programa antológico Climax!. En aquel momento, la televisión estadounidense vivía una etapa peculiar: drama en directo, ambición teatral y errores en tiempo real. Literalmente.

Climax! era una serie de episodios autoconclusivos centrados en historias de crimen y suspense. Para su tercer episodio, la cadena pagó a Ian Fleming 1.000 dólares por los derechos de adaptación de su novela. El resultado fue histórico… por motivos inesperados.

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Unos orígenes muy marcados

James Bond fue interpretado por Barry Nelson, un actor estadounidense con carrera en cine, teatro y televisión. Y no solo eso: Bond también era americano en la historia, trabajando para la ficticia “Combined Intelligence Agency”. Vamos, una especie de CIA con nombre genérico para no levantar ampollas.

Nelson reconocería años después que nadie sabía realmente quién era James Bond en aquel momento. Ni siquiera él había leído la novela. El personaje aún no era un fenómeno, sino un experimento narrativo más dentro de la televisión en directo de los años 50.

La adaptación recortó sin piedad el material original. Todo el trasfondo del personaje quedó reducido a la mínima expresión, algo que frustró al propio actor. Bond incluso era llamado “Jimmy” por algunos personajes, un detalle que hoy suena casi blasfemo.

Una trama distinta pero igual en lo importante

La trama, eso sí, conservaba elementos clave: el enfrentamiento con Le Chiffre en una partida de bacará, la traición romántica (Vesper Lynd pasó a llamarse Valerie Mathis) y la tortura final. Eso sí, con cambios importantes: Felix Leiter se convirtió en británico, mientras Bond explicaba las reglas del juego al espectador porque los productores asumieron —con bastante condescendencia— que nadie entendería cómo se juega al bacará.

El episodio se emitió en directo y originalmente en color, aunque las únicas copias que sobreviven hoy son kinescopios en blanco y negro, redescubiertos en los años 80. Una reliquia televisiva que muestra un Bond irreconocible, más cercano a un detective americano clásico que al espía sofisticado que conocemos.

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No fue solo un caso aislado

Curiosamente, esta no fue una rareza aislada. En 1958, CBS volvió a contactar con Fleming para desarrollar una serie completa de James Bond. El autor llegó a escribir 32 sinopsis de episodios, pero el proyecto nunca salió adelante. Algunas de esas ideas acabarían recicladas en For Your Eyes Only.

Con el paso del tiempo, Eon Productions blindaría el personaje, fijando su identidad británica como algo innegociable. Pero durante unos años, Bond fue un lienzo flexible, aún sin reglas claras ni legado que proteger.

Así que sí: el primer James Bond audiovisual fue americano, trabajó para una agencia que no era el MI6 y debutó en televisión en directo. Un recordatorio perfecto de que hasta los mitos más sólidos tuvieron un pasado torpemente experimental… y de que, a veces, la historia del entretenimiento es más divertida cuanto más incómoda resulta.

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