Antes del esmoquin, el vodka martini y el acento británico, James Bond fue “Jimmy” y trabajó para una agencia americana
Una versión americana no conocida
En 1954, solo un año después de la publicación de Casino Royale, CBS decidió adaptar la novela como un episodio del programa antológico Climax!. En aquel momento, la televisión estadounidense vivía una etapa peculiar: drama en directo, ambición teatral y errores en tiempo real. Literalmente.
Climax! era una serie de episodios autoconclusivos centrados en historias de crimen y suspense. Para su tercer episodio, la cadena pagó a Ian Fleming 1.000 dólares por los derechos de adaptación de su novela. El resultado fue histórico… por motivos inesperados.
Unos orígenes muy marcados
James Bond fue interpretado por Barry Nelson, un actor estadounidense con carrera en cine, teatro y televisión. Y no solo eso: Bond también era americano en la historia, trabajando para la ficticia “Combined Intelligence Agency”. Vamos, una especie de CIA con nombre genérico para no levantar ampollas.
La adaptación recortó sin piedad el material original. Todo el trasfondo del personaje quedó reducido a la mínima expresión, algo que frustró al propio actor. Bond incluso era llamado “Jimmy” por algunos personajes, un detalle que hoy suena casi blasfemo.
Una trama distinta pero igual en lo importante
La trama, eso sí, conservaba elementos clave: el enfrentamiento con Le Chiffre en una partida de bacará, la traición romántica (Vesper Lynd pasó a llamarse Valerie Mathis) y la tortura final. Eso sí, con cambios importantes: Felix Leiter se convirtió en británico, mientras Bond explicaba las reglas del juego al espectador porque los productores asumieron —con bastante condescendencia— que nadie entendería cómo se juega al bacará.
No fue solo un caso aislado
Curiosamente, esta no fue una rareza aislada. En 1958, CBS volvió a contactar con Fleming para desarrollar una serie completa de James Bond. El autor llegó a escribir 32 sinopsis de episodios, pero el proyecto nunca salió adelante. Algunas de esas ideas acabarían recicladas en For Your Eyes Only.
Así que sí: el primer James Bond audiovisual fue americano, trabajó para una agencia que no era el MI6 y debutó en televisión en directo. Un recordatorio perfecto de que hasta los mitos más sólidos tuvieron un pasado torpemente experimental… y de que, a veces, la historia del entretenimiento es más divertida cuanto más incómoda resulta.


