Una recreación inquietante del mítico dibujo de Rob Liefeld resucita uno de los memes eternos del cómic
Rob Liefeld y el eterno fantasma de Heroes Reborn
Lo curioso es que, aunque muchos crean que aquel dibujo nació como meme, en su día fue un movimiento editorial enorme. En los 90, Marvel apostó fuerte por Heroes Reborn, y Liefeld quería un Steve Rogers descomunal, poderoso, un símbolo llevado al extremo. Era el estilo de la época, y a la gente le flipaba verlo gigantesco en los banners de convenciones.
De hecho, el propio artista contó en una entrevista que en una conferencia de Nueva York la reacción fue brutalmente positiva. La figura colosal estaba detrás del escenario, y la gente murmuraba cosas tipo “madre mía, qué pedazo de Capitán América”. Las críticas, según él, no llegaron hasta los 2000, cuando Internet maduró… para lo bueno y para lo malo.
En su defensa, Liefeld siempre lo ha tenido claro: “Yo solo quería dibujar un Capitán América grande y llamativo”. Y oye, objetivo cumplido. Si 30 años después seguimos hablando del tema, algo hizo bien.
Cuando el meme se convierte en oro literalmente
Pero aquí viene la parte que desmonta cualquier burla fácil: la ilustración se vendió por 132.000 dólares en 2023. Sí, ese dibujo que media humanidad ha parodiado. Ese mismo.
Por cierto, el artista acababa de sacar entonces una portada variante en NYCC 2023 donde él mismo homenajeaba (o exorcizaba) su propia creación. Como diciendo: “Vale, sí, sé lo que hice. Y voy a hacerlo otra vez”.
La versión “realista”
Volvamos al desastre encantador del día. La nueva versión que ha compartido parece creada con IA, y traslada al terreno realista esa anatomía que desafía a Newton, a Euclides y a cualquier profesor de anatomía mínimamente sobrio.
El círculo se cierra y se abre otra vez
Liefeld aseguró que, aunque nunca le molestaron las bromas, pasó 27 años sin hacer un homenaje directo al dibujo. Hasta que decidió que ya era hora. Que si un meme vive tanto tiempo, quizás es porque conecta con algo más profundo que la simple risa: el cariño por una era del cómic tan excesiva como inolvidable.


