Marvel confirma que Spider-Man vuelve a la Tierra para un combate imposible que puede cambiar su mito para siempre
Hellgate destrozó a Spider-Man
Cuando Peter se enfrentó por primera vez a Hellgate en The Amazing Spider-Man #7-8, lo dio todo. Y cuando decimos todo, es todo: puñetazos capaces de matar a un humano, un hacha clavada en el hombro, edificios enteros cayendo sobre él y hasta nitrógeno líquido para congelarlo. Nada funcionó. Absolutamente nada.
Hellgate no solo resistió cada ataque, sino que jugó con la compasión de Peter, usando a civiles como escudos y demostrando que su poder no es solo físico. El resultado fue devastador: Spider-Man derrotado y exiliado de la Tierra, mientras Norman Osborn ocupaba su lugar como nuevo Spidey.
¿Quién es Hellgate y por qué es tan peligroso?
Hellgate pertenece al Pinnacle, una misteriosa élite de seres procedentes del planeta Kailo que se consideran dioses. No es una metáfora ni un ego inflado: gobiernan, dominan y someten. Durante su aventura espacial, Peter ya se cruzó con otro miembro del grupo, Nikodimu, y esa victoria fue clave para algo más importante que ganar una pelea.
El problema es evidente: nadie ha explicado aún cómo piensa vencer a alguien que ni siquiera puede percibir con su sentido arácnido. Pero oye, subestimar a Spider-Man siempre ha sido mala idea.
Norman Osborn libra su propia guerra
Como si una batalla imposible no fuera suficiente, enero de 2026 también trae otro choque clave en The Amazing Spider-Man #20, previsto para el 21 de enero. Aquí el protagonismo recae en Norman Osborn como Spider-Man, enfrentándose nada menos que a Hobgoblin.
Y no a cualquier Hobgoblin: Roderick Kingsley llega armado con tecnología suficiente para equipar a un ejército entero.
Gold Goblin, Spider-Man… distintos nombres, mismo conflicto interno. Y Hobgoblin viene a recordárselo a golpes.
Spider-Man empieza 2026 con una crisis de identidad a dos bandas
Marvel está dejando claro que Spider-Man no entra en 2026 para salvar gatitos. Entra para redefinirse, para pagar deudas pendientes y para demostrar que incluso frente a dioses y demonios personales, sigue siendo el tipo que se levanta una vez más.


