Diez títulos de DC que redefinieron el medio, rompieron reglas y obligaron a la industria a madurar… a regañadientes
El caos bien organizado y el villano que cruzó la línea
Con Batman: The Killing Joke, Alan Moore decidió que el Joker no debía ser divertido. Brutal, incómodo y todavía polémico, este cómic redefinió al villano y oscureció para siempre el tono de Gotham. El problema es que muchos aprendieron la lección equivocada.
El terror adulto y el origen definitivo
La etapa de Alan Moore en Saga of the Swamp Thing convirtió un cómic menor en literatura de terror y reflexión existencial. Aquí nació el germen de Vertigo y la certeza de que el cómic podía ser tan adulto como quisiera… sin pedir permiso.
Frank Miller y David Mazzucchelli entregaron con Batman: Year One el manual definitivo de cómo rehacer un personaje sin traicionarlo. Crudo, urbano y humano, este Batman es el que todavía seguimos usando. Todo lo demás son variaciones.
Animal Man y el cómic que te mira a los ojos
Grant Morrison cogió a un personaje de segunda fila y lo convirtió en una bomba metaficcional. Animal Man rompió la cuarta pared cuando aún dolía hacerlo y demostró que el cómic podía reflexionar sobre sí mismo sin dejar de emocionar.
DC: The New Frontier, nostalgia bien entendida
The Sandman y la legitimación cultural
El Batman que no perdona y la grandeza sin cinismo
Con The Dark Knight Returns, Frank Miller envejeció a Batman… y al género entero. Oscuro, político y desafiante, este cómic definió el tono del superhéroe moderno para bien y para mal. Sí, sobre todo para mal cuando se malinterpreta.
El punto de no retorno a lo naif
Y sí, el número uno tenía que ser Watchmen. No porque lo diga todo el mundo, sino porque lo cambió todo de verdad. Deconstrucción, política, estructura narrativa y una precisión quirúrgica que sigue estudiándose décadas después. El problema no fue Watchmen. El problema fue intentar copiarlo sin entenderlo.


