Hacemos un viaje por las historias de los X-Men llenas de tragedias, resurrecciones y decisiones imposible
El día que todo se rompió
La realidad, normalmente, se mantiene estable… hasta que Wanda Maximoff decide ponerse creativa. House of M no solo alteró el tablero marvelita: demostró cómo un personaje roto puede arrastrar consigo a todo un universo. La frase “No más mutantes” no es solo icónica; fue un terremoto narrativo que dejó a los X-Men tambaleándose durante años.
En el fondo, lo que hace potente este arco no son sus giros de continuidad, sino su intimidad. Wanda es un personaje que sufre, que ama y que destruye sin querer. Esa mezcla explosiva convierte a esta historia en una lectura obligatoria incluso para quienes no son fans de los crossovers.
Cuando el mañana da miedo
Olvida viajes temporales elegantes a lo Back to the Future: aquí lo que tenemos es supervivencia pura y dura. La épica distopía de Claremont mostró un futuro tan desesperado que quedó grabado a fuego en el ADN mutante. Centinelas, exterminios y una humanidad que ya ha decidido quién sobra.
Pero si algo hizo grande esta historia fue la coronación de Kitty Pryde como heroína absoluta. Sin ella, el tiempo literalmente se habría ido a la basura. Fue el primer aviso de que los X-Men podían contar historias emocionantes sin necesidad de depender siempre de los más “populares”.
La era en la que los mutantes dijeron “basta”
Toda la mitología del equipo dio un giro de 180 grados. La Quiet Council tomó decisiones durísimas y la línea que separa utopía de tiranía empezó a difuminarse. Fue un soplo de aire fresco, atrevido y necesario.
Porque a veces las hostias también cuentan historias
Sí, este crossover se llevó palos por todos lados. Más allá de los choques “fanservice”, aquí hay un estudio brutal sobre el descenso de Cyclops, un personaje que llevaba años acumulando tensiones y heridas. Su caída alimenta historias futuras que no habrían existido sin este choque de titanes.
Y seamos sinceros: ver a dos de los equipos más famosos del planeta darse de leches tiene su encanto. Mucho.
Distopía en vena
En los 90 todo se hacía más grande, más oscuro y más exagerado… y Age of Apocalypse fue la culminación de ese espíritu. Un universo alternativo devastado donde Apocalypse reina y la esperanza es un recuerdo difuso.
Lo interesante es cómo reinventa a cada personaje. Versiones corruptas, heroicas o directamente aterradoras convierten esta saga en un catálogo de posibilidades narrativas. Más que un “qué pasaría si”, es un “esto podría haber pasado perfectamente”.
El camino a la destrucción
La caída de la Fénix marcó para siempre al personaje y generó una desconfianza cósmica hacia ella que ninguna resurrección ha logrado borrar del todo. Es X-Men en estado puro: amor, sacrificio y fuego.
Todo imperio cae
Si House of X era la revolución, Fall of X es el derrumbe inevitable. Krakoa, tan perfecta, tan utópica, se desmorona con traiciones internas, errores imperdonables y la ofensiva definitiva de Orchis, el grupo humano obsesionado con borrar a los mutantes del mapa.
La tragedia vuelve a su sitio natural: el corazón de Xavier y su sueño roto.
Terror mutante en el espacio
Antes de que Alien se pusiera de moda entre los fans de Marvel, los Brood ya estaban ahí para dar pesadillas. Su estética, su forma de invadir cuerpos y su papel como contraste a los ideales X-Men los convirtió en uno de los grandes villanos olvidados.
Lo mejor es cómo mezcla horrores biológicos con drama emocional, demostrando que el miedo también puede ser un motor narrativo para los mutantes.
La pesadilla de Wolverine
Sin esta historia, Wolverine no sería Wolverine. Así de simple.
El origen de todo
Es ingenuo, sí. Es viejuno, también. Pero aquí nació la metáfora mutante, la idea de que los “diferentes” pueden ser héroes incluso cuando el mundo los rechaza. Es historia viva del cómic y sigue siendo un punto de partida increíble para entender por qué estos personajes importan tanto.


