Dragon Ball GT es ese pariente incómodo de la familia Dragon Ball: no es canon, no es de Toriyama al 100%, pero ahí sigue, resistiendo el paso del tiempo como si nada
Goku convertido en niño… y tan feliz
Vegeta, el bigote y la crisis existencial
Aquí no hay discusión: el diseño de Vegeta en GT es una afrenta estética. Pelo cortado, bigote y aura de padre de mediana edad en crisis. Lo curioso es que Akira Toriyama estuvo implicado en estos diseños, lo que hace el asunto aún más desconcertante. Menos mal que el propio anime parece pedir perdón devolviéndole su look clásico.
Tragarse una bola de dragón como táctica de combate
En la saga de los Dragones Oscuros, Goku se come literalmente una Dragon Ball para evitar que Omega Shenron la recupere. Sí, ingerir un artefacto místico milenario. Ni sellarla, ni esconderla, ni destruirla. Directamente al estómago. Una escena tan absurda que parece parodia… pero va totalmente en serio.
Cell puede absorber a Goku porque sí
El Super Saiyan 4 convierte a Goku en adulto a ratos
Super Saiyan 4 es una de las mejores ideas visuales de la franquicia, pero viene con truco: Goku recupera su cuerpo adulto solo al transformarse. Cuando se le pasa, vuelve a ser niño. No hay explicación clara, solo la sensación de que Toei quería a Goku adulto para las peleas importantes, pero sin renunciar al gimmick inicial.
La cola de Goku vuelve a tirones
Buu como transporte humano
Durante la saga de Baby, Buu se traga a Pan y a Mr. Satán para esconderlos dentro de su cuerpo. No los digiere, no los transforma: los guarda en capullos internos. GT lo presenta como algo práctico, pero visualmente es tan perturbador que el anime pasa página lo más rápido posible.
Bulla parece mayor que su madre
Bulla tiene nueve años… pero parece una adolescente. Su diseño no encaja ni con su edad ni con la cronología de la serie. El resultado es un personaje que rompe por completo la escala visual infantil de GT y genera más confusión que interés.
Goku desnudo delante de Pan
El humor escatológico vuelve con fuerza en GT, pero ver a Goku desnudo delante de su nieta cruza una línea incómoda. La serie intenta recuperar el tono del Dragon Ball original, olvidando un detalle clave: Goku no es realmente un niño. Y eso cambia mucho el contexto.
El espacio Sugoroku
Dragon Ball GT es una montaña rusa creativa: cuando acierta, lo hace a lo grande; cuando falla, falla sin frenos. Quizá por eso sigue generando debate décadas después. Porque entre tanto disparate, también hay ideas que dejaron huella. Aunque vengan acompañadas de bigotes, colas arrancadas y bolas de dragón ingeridas.


