El reboot de HBO se atreve a tocar uno de los pilares más sagrados de la saga de la mano de Hans Zimmer
Reinventar la magia
La incorporación de Hans Zimmer al proyecto es toda una declaración de intenciones. HBO no quiere una copia nostálgica de las películas, sino una adaptación con personalidad propia, incluso en uno de los aspectos más intocables para los fans: la música.
Una línea muy fina pero necesaria
En la saga cinematográfica original, John Williams puso los cimientos musicales en las tres primeras películas, creando un imaginario sonoro que marcó a toda una generación. Después llegaron Patrick Doyle, Nicholas Hooper y Alexandre Desplat, aportando matices distintos, aunque siempre bajo la sombra de aquel tema inicial imposible de olvidar.
La serie, sin embargo, juega con otra ventaja: el formato episódico. Y ahí es donde Zimmer puede marcar la diferencia.
La serie pide otra música
Uno de los grandes argumentos del reboot es que será una adaptación más fiel a los libros de J.K. Rowling, con más tiempo para desarrollar personajes, conflictos y subtramas que en el cine quedaron a medias. Eso implica también otro ritmo narrativo… y, por tanto, otra forma de usar la música.
Además, el compositor llega en plena forma. Entre sus trabajos recientes se encuentran Dune: Parte Tres, la tercera temporada de Euphoria y la película F1, que incluso suena para premios. Experiencia con grandes franquicias y con televisión no le falta.
Continuidad visual, cambio creativo
Curiosamente, mientras la música se renueva, muchos elementos visuales se mantienen. El rodaje se está llevando a cabo en los Warner Bros. Studios de Leavesden, el mismo lugar donde se filmaron las películas, y Framestore vuelve a encargarse de los efectos visuales.
Es decir, Hogwarts seguirá pareciéndose a Hogwarts, pero sonará diferente. Un equilibrio muy medido entre familiaridad y cambio.
¿Riesgo o acierto?
La serie tiene previsto estrenarse en 2027 en HBO Max, y todavía quedan muchas incógnitas por resolver. Pero una cosa está clara: Hogwarts volverá a abrir sus puertas con una magia distinta. Y puede que, con el tiempo, también termine siendo inolvidable.


