Jason Momoa se estrena como el cazarrecompensas más salvaje de DC en Supergirl y deja caer que esto puede ser solo el comienzo
Un debut que promete ser demoledor
De hecho, ha llegado a asegurar que le cuesta imaginar a otro actor sacando adelante esa toma inicial tal y como lo hicieron ellos. “La agarré con ganas y estoy muy emocionado”, comenta, dejando claro que su versión del personaje no va a pasar desapercibida.
El Lobo perfecto para Jason Momoa
No es casualidad que muchos fans consideren este casting como uno de los más acertados del DCU. Lobo encaja de forma natural con la energía de Momoa: exagerado, violento, carismático y absolutamente imprevisible.
Además, el contraste con su etapa como Aquaman es total. Aquí no hay nobleza, ni responsabilidades, ni reinos que proteger. Lobo es puro caos, y eso abre la puerta a historias mucho más salvajes y deslenguadas dentro del universo DC.
¿Habrá más Lobo después de Supergirl?
Cuando se le pregunta por el futuro del personaje, Momoa se muestra prudente pero ilusionado. A día de hoy, asegura que solo sabe que Lobo aparece en Supergirl: Woman of Tomorrow y que no tiene constancia de planes más allá de esa película.
Aun así, no oculta sus deseos: le encantaría que Lobo tuviera su propio proyecto. Ya sea una película en solitario o nuevas apariciones, el actor cree que todo dependerá de cómo responda el público a este primer contacto.
El público tiene la última palabra
Momoa es consciente de que el DCU actual se está construyendo con más cautela que en el pasado. Nada está garantizado, y las decisiones se toman en función del impacto real de cada personaje.
Comparaciones inevitables con Aquaman
El actor también ha reflexionado sobre su etapa como Arthur Curry, recordando que su debut en Batman v Superman fue casi anecdótico, una idea mínima que fue creciendo con el tiempo hasta consolidarse.
En aquel caso, explica, Zack Snyder tenía todo muy planificado desde el principio. Con Lobo, la situación es distinta: llega como una bomba creativa cuyo alcance aún está por definirse, lo que añade un punto extra de emoción al personaje.
El antihéroe que siempre jugó en otra liga
Lobo nació en los años 80 como una parodia salvaje del antihéroe clásico, una respuesta exagerada y violenta a los personajes oscuros que empezaban a dominar el cómic estadounidense. Desde su primera aparición, su falta absoluta de moral, su humor bruto y su violencia sin complejos lo convirtieron en un icono inmediato. No lucha por justicia, ni por redención: Lobo solo pelea por dinero, orgullo y diversión, algo que lo diferencia claramente del resto del universo DC.
Un personaje ideal para romper el DCU
Y ahí reside gran parte del atractivo. Lobo no necesita una narrativa clásica de héroe. Puede aparecer, desaparecer, robar escenas y volver cuando menos se le espere.


