Los endings de la temporada 3 confirman que Jujutsu Kaisen ha encontrado una nueva forma de atacar al espectador
Los endings también cuentan lore
Durante años, el ending ha sido poco más que una despedida musical. Pero algunos estudios han entendido que es el último impacto emocional que recibe el espectador. Y cuando se hace bien, puede ser demoledor.
Tras los créditos, lo que queda es el eco.
Jujutsu Kaisen adopta una idea y la retuerce
Tanto Frieren como Jujutsu Kaisen han apostado por endings con diálogos superpuestos, voces que se pisan, frases inconexas que aparecen y desaparecen en pantalla como pensamientos intrusivos. Un auténtico bombardeo sensorial que no busca comodidad, sino incomodidad.
En el caso de Frieren, este recurso funciona como un flujo de conciencia, casi melancólico. Las palabras flotan como recuerdos lejanos, reforzando sus temas sobre el paso del tiempo, la memoria y el legado. Es un enfoque poético, íntimo, pausado.
Jujutsu Kaisen, en cambio, utiliza la misma base para provocar ansiedad.
No es casualidad que este recurso cobre especial fuerza en The Culling Game: Part 1. Yuji Itadori y compañía están al límite, obligados a improvisar estrategias, sobrevivir y tomar decisiones imposibles. El ending te mete directamente en su cabeza… sin pedir permiso.
Cuando el caos narrativo es intencional
Lo interesante es que Jujutsu Kaisen ya había probado este estilo en su segunda temporada, incluso antes de que Frieren se estrenara. Pero ahora lo ha refinado y radicalizado, convirtiéndolo en una herramienta de introspección psicológica.
Durante unos segundos, el espectador forma parte del caos previo al combate, como si estuviera en esa reunión improvisada donde nadie tiene un plan claro. Las voces se solapan, las ideas chocan y la sensación es clara: esto va a ir muy mal.
Es una decisión creativa que demuestra hasta qué punto MAPPA exprime todos los recursos posibles del lenguaje audiovisual.
Del Juju Stroll al colapso mental
Hubo un tiempo en el que los endings de Jujutsu Kaisen eran… divertidos. En la primera temporada, los episodios terminaban con los famosos Juju Stroll, pequeñas escenas cómicas que servían como válvula de escape tras capítulos intensos.
Eso ya no existe.
La historia ha cruzado un punto de no retorno, y los endings lo reflejan. Se acabaron las bromas, se acabó el alivio. Ahora, cada episodio termina con un asalto psicológico que refuerza la gravedad del momento.
Los bocetos agresivos, casi apocalípticos, no parecen dibujos, sino profecías. Y aquí es imposible no pensar en Neon Genesis Evangelion.
La sombra de Evangelion planea sobre Jujutsu Kaisen
Evangelion utilizó pensamientos superpuestos y visuales caóticos para representar el colapso mental de sus personajes. Jujutsu Kaisen aún no ha llegado tan lejos… pero camina peligrosamente cerca.
Sus protagonistas no están rotos, pero viven permanentemente al borde del pánico. Y aplicar ese nivel de ansiedad al recurso que Frieren usa con serenidad es, sinceramente, una jugada brillante.
Donde uno invita a reflexionar, el otro obliga a resistir.
¿Ha llegado este ending para quedarse?
Lo interesante es que MAPPA ha demostrado que los endings no son un adorno, sino una extensión directa del tono y el mensaje de la serie. Y mientras el Culling Game siga avanzando, la ansiedad solo puede ir a más.
Porque en Jujutsu Kaisen, incluso cuando el episodio termina… la tensión no se va contigo.


