Tom Brevoort no quiere que olvidemos los crímenes de La Bestia ni aunque cambie de cara
Durante años, Hank McCoy fue el cerebrito adorable de los X-Men. Pero desde hace tiempo, esa imagen quedó enterrada bajo toneladas de decisiones turbias, experimentos sin ética y una deriva fascista que lo alejó por completo del peludo simpático que muchos recordaban. Ahora, con el mando editorial en sus manos, Tom Brevoort ha dejado claro que no piensa redimirlo tan fácilmente.
El nuevo ciclo mutante se desmarca de finales felices. Nada de reinicios limpios, ni de resurrecciones que perdonen pecados por arte de magia. Si en el pasado Jim Shooter impuso que Fénix muriera tras destruir un planeta, Brevoort sigue la misma línea con Bestia: si la ha liado, que pague. Aunque eso implique tener dos Hanks pululando por el universo Marvel.
La Bestia vuelve a cambiar
Brevoort comparó el caso con el de Fénix Oscura y criticó la redención exprés que le dieron a Bestia mediante las resurrecciones krakoanas. En resumen: matan al Hank McCoy fascistoide, traen de vuelta a uno más joven sin recuerdos de sus atrocidades, y todo resuelto. ¿Fácil? Demasiado para su gusto.
Con él al mando, eso se acabó. En las páginas recientes de X-Men: Age of Revelation y X-Force #50, el Beast original regresa en secreto como líder de 3K, una organización mutante radical, con recuerdos del futuro incluidos. Una bomba narrativa que apunta a reventar la paz precaria del universo mutante.
Lejos de esconderlo, Brevoort ha explicado que esta versión oscura de Hank lleva tiempo entre bambalinas, y que todo esto forma parte de una historia a largo plazo que afecta directamente al nuevo status quo post-Krakoa. No es solo una decisión puntual, sino una declaración de intenciones.
Dos bestias, una identidad
La jugada abre un melón interesante: ¿qué ocurre cuando el Hank McCoy actual descubre que hay otra versión suya, más vieja, más cruel y más despiadada, haciendo de las suyas? El editor asegura que el conflicto no tardará en estallar, y con ello, uno de los dilemas éticos más jugosos en la historia reciente de los mutantes.
Y no hablamos solo de debates filosóficos. Esta dualidad afectará a los vínculos personales que Bestia ha construido a lo largo de su carrera, desde los X-Men hasta los Vengadores o los Defensores. Todos esos personajes tendrán que replantearse si conocen realmente al tipo con el que han luchado durante años.
Además, en un panorama donde Xavier y Magneto han quedado desplazados como ejes morales, Marvel busca nuevos pilares. ¿Y qué mejor que un personaje moralmente podrido para tensar el debate? Brevoort lo tiene claro: “Siempre es fácil encontrar héroes luminosos. Pero hacen falta sombras para que la luz brille”.
Un villano sin redención
Al igual que Shooter se negó a blanquear a Fénix tras cometer genocidio intergaláctico, Brevoort se opone a perdonar a Bestia solo porque la ciencia krakoana lo permita. Si uno de los mutantes más inteligentes del mundo cruzó líneas imperdonables, debe cargar con las consecuencias. Y no con una versión “limpia” que no recuerda nada.
En los próximos meses, la narrativa de X-Men girará en torno a estas dos Bestias: la que intenta volver a encajar, y la que planea desde las sombras. Dos versiones del mismo personaje, una guerra interna y externa, y un mundo mutante en plena reinvención.
La pregunta clave no es si una de ellas prevalecerá sino cuál será capaz de destruir a la otra primero y también nos abre la posibilidad de que en la pantalla grande podamos ver este cruce de personaje en Avengers: Doomsday al jugar con distintos universos.


