Reigns: The Witcher es una locura divertida pero CD Projekt RED tuvo que poner freno a algunas ideas demasiado salvajes
¿Y si Geralt volviera una y otra vez de la muerte como si fuera un zombi de serie B? Esa fue una de las ideas que el estudio Nerial —conocido por su saga Reigns— llegó a plantear durante el desarrollo de su nuevo spin-off del universo The Witcher. Pero no contaban con un pequeño detalle: CD Projekt RED no estaba dispuesto a dejar que les destrozaran el lore.
El juego, que llegará el próximo mes publicado por Devolver Digital, se presenta como una especie de “simulador de fanfiction brujo”. Sí, así lo llaman sus creadores, Oscar Harrington-Shaw y François Alliot, aunque con una sonrisa cómplice, sabiendo que detrás del tono gamberro hay mucho respeto por la obra original. Y no lo decimos en vano: cada decisión del juego fue supervisada por los guardianes del canon de CD Projekt.
Reigns: The Witcher es el nuevo spin-off oficial
Lejos de ser un juego más en la interminable lista de títulos inspirados en la obra de Sapkowski, este Reigns: The Witcher busca darle una vuelta de tuerca al personaje de Geralt. En lugar de tomar decisiones épicas sobre el destino del Continente, el jugador se pone en la piel del Lobo Blanco desde una perspectiva muy personal: gestionar alianzas con humanos, no humanos y magos, mantener su reputación como cazador de monstruos y, por supuesto, tomar decisiones que pueden acabar muy mal.
El sistema es sencillo y adictivo: cartas que se deslizan a la izquierda o a la derecha, al estilo Tinder, deciden el futuro de nuestro brujo favorito. Pero lo que parece un minijuego casual esconde un montón de caminos narrativos posibles, muchos de ellos inspirados en momentos y personajes conocidos del universo The Witcher. ¿La guinda? Todo el juego está narrado por el mismísimo Jaskier (Dandelion para los colegas), lo que le añade un toque sarcástico delicioso.
Un experimento narrativo supervisado al milímetro
No es la primera vez que Nerial colabora con una gran licencia. Ya lo hizo con HBO para lanzar Reigns: Game of Thrones, otro delirio interactivo en el que podías llevar a tu monarca al desastre con un simple desliz. Pero aquí la cosa es distinta. “Tuvimos que pasar por un ejército de loremasters, guionistas y productores de CD Projekt”, cuentan sus creadores, “fueron muy generosos con su tiempo, pero nos dejaron claro los límites”.
Uno de esos límites fue precisamente la idea de incluir brujos zombis resucitados a través del ritual de las Pruebas de las Hierbas. La propuesta era loca, sí, pero tentadora. Sin embargo, desde el estudio polaco lo vieron claro: “eso era pasarse tres pueblos”. Así que hubo que tirar por otro lado… aunque no por ello el juego ha perdido su toque gamberro.
Morir es parte del camino (y del juego)
Y es que si algo han dejado claro los desarrolladores es que Geralt muere, y muere mucho. Cada elección puede llevarte al cementerio más rápido que una partida en dificultad “Pesadilla” del Witcher 3. Pero ahí está la gracia: volver a intentarlo, descubrir nuevas rutas y reírse de tus propias metidas de pata mientras Jaskier te canta las cuarenta.
Además, todo esto está envuelto en un diseño minimalista pero efectivo, con ilustraciones que capturan la esencia del brujo sin caer en clichés visuales. Un toque artístico que combina perfectamente con el estilo directo y ácido de la narrativa.
Un regalo para fans que no se toman todo demasiado en serio
Si buscas la experiencia definitiva del brujo en mundo abierto, este no es tu juego. Pero si te apetece algo más ligero, lleno de humor, guiños a la saga y con una estructura ideal para partidas rápidas, Reigns: The Witcher puede ser justo lo que necesitas para matar el tiempo mientras llega The Witcher 4.
Y, oye, siempre es un placer volver a ver a Geralt… aunque sea para verlo morir mil veces.


