El polémico juego cooperativo de 3DS podría volver en pleno 40 aniversario de la saga con una versión remasterizada a Nintendo Switch
El 2026 promete ser un año importante para The Legend of Zelda. Y no solo por la película en acción real que Nintendo y Sony están cocinando, sino también por un movimiento inesperado que ha pillado por sorpresa a muchos fans: la renovación de la marca Tri Force Heroes. Sí, ese juego de 2015 que dividió a la comunidad como pocos títulos de la saga lo han hecho.
Nintendo ha registrado de nuevo los derechos de The Legend of Zelda: Tri Force Heroes y Mario Tennis: Ultra Smash, lo que normalmente no sería gran cosa —las compañías renuevan trademarks constantemente—, pero la coincidencia con el 40 aniversario de Zelda ha encendido las alarmas: ¿y si están preparando un remake para Switch 2?
El Zelda que casi nadie pidió… pero que podría volver
Cuando se lanzó en Nintendo 3DS, Tri Force Heroes intentó replicar la magia multijugador de Four Swords, pero con un giro más centrado en la cooperación que en la competición. La idea era buena: tres Links, puzzles que requieren colaboración y un sistema de “totem” para apilar personajes. El problema fue todo lo demás.
El juego solo permitía jugar en grupos de tres, sin opción para dos jugadores, lo que lo hacía un suplicio si no tenías a los compañeros perfectos. El modo online era un caos, con un sistema de emparejamiento poco amigable y sin chat de voz. El resultado: un título que tiene un 73% en OpenCritic, pero con solo un 35% de recomendaciones positivas. Vamos, un Zelda que no entra en casi ningún top.
Aun así, hay fans que lo recuerdan con cariño. El diseño de mazmorras era ingenioso, y el apartado artístico, con ese look caricaturesco de fantasía fashion, tenía su encanto. Pero el recuerdo general es de decepción… lo que hace más intrigante la posibilidad de un remake. ¿Podría Nintendo redimirse con una versión que corrija los errores del pasado?
Año clave para la saga
Mientras los rumores sobre el regreso de Tri Force Heroes se calientan, el foco real está puesto en el estreno de la película de The Legend of Zelda. Prevista para el 7 de mayo de 2027, esta adaptación en acción real es una de las apuestas más ambiciosas de Nintendo en el mundo del cine.
Con Bo Bragason como Zelda y Benjamin Evan Ainsworth como Link, el filme cuenta con Shigeru Miyamoto como productor, acompañado por Joe Hartwick Jr. y Avi Arad. La dirección corre a cargo de Wes Ball (El corredor del laberinto), y el guion lo firman Derek Connolly y T. S. Nowlin. Sí, la cosa va en serio.
En noviembre de 2025 ya vimos las primeras imágenes del rodaje, con Zelda y Link contemplando Hyrule desde una colina. La ambientación promete, y los trajes clásicos están presentes, lo que ha tranquilizado a muchos puristas. Miyamoto, siempre meticuloso, aseguró que la película se ha retrasado unas semanas para pulirla al máximo: “Tomaremos el tiempo necesario para que sea lo mejor posible”.
Una saga con pasado, presente… ¿y futuro?
A estas alturas, The Legend of Zelda ha pasado por todas las fases posibles: desde joyas absolutas como Ocarina of Time o Breath of the Wild, hasta experimentos fallidos como el propio Tri Force Heroes o el olvidable Zelda CD-i (mejor ni hablar de eso). Pero cada entrega, buena o mala, ha aportado algo al legado de la saga.
La clave está en cómo Nintendo decide presentar esta posible “resurrección”. Si el remake llega con juego online bien implementado, modo para dos jugadores, y mejoras gráficas dignas de la Switch 2, quizá estemos ante una segunda oportunidad para un juego que nació con buen corazón, pero ejecución irregular.
Y con el empujón de la película, no sería raro ver más remakes, spin-offs o incluso una nueva entrega principal anunciada durante 2026. Porque si algo ha demostrado Zelda en estos 40 años, es que siempre sabe reinventarse… incluso cuando tropieza.
Los héroes de la Tri Fuerza
Pese a su mala fama, Tri Force Heroes tiene elementos que lo hacen único en la saga. Su ambientación en el reino de Hytopia, obsesionado con la moda, rompía con el tono épico habitual de Zelda y apostaba por el humor absurdo. Además, introdujo trajes con habilidades especiales que ampliaban las posibilidades de juego.
Aunque su planteamiento multijugador no cuajó, fue uno de los pocos Zeldas diseñados desde cero para jugar en cooperativo, y eso le da cierto valor experimental. Si Nintendo decide darle una segunda vida, tiene la oportunidad de rescatar esa idea original con mejoras técnicas y jugables que podrían hacerlo mucho más disfrutable para el público actual.


