Nicolas Cage interpreta a un Spider-Man más cínico, oscuro y pasado de vueltas que dará un aire nuevo al arácnido
Hay algo que chirría —para bien— en la nueva serie de Spider-Noir. No es el blanco y negro, no es la gabardina, ni siquiera esa pistola lanzaredes que parece salida de una novela pulp. Lo que realmente marca la diferencia es que no estamos ante el clásico Peter Parker adolescente y optimista, sino ante alguien mucho más curtido por la vida.
La decisión no es casual. Los responsables creativos han dejado claro que este enfoque responde a una necesidad narrativa: mantener el tono hardboiled del noir clásico, donde el héroe no sonríe demasiado y el idealismo ya pasó a mejor vida. Y ahí es donde entra en juego una elección que puede sorprender a algunos fans.
La historia de Ben Reilly
En lugar de apostar por el Peter Parker que todos tenemos grabado en la retina, el equipo creativo de Spider-Noir ha optado por Ben Reilly, un personaje con bastante más equipaje emocional. Según explicó Oren Uziel, Peter representa “algo juvenil, alguien en ascenso”. Ben, en cambio, ya ha vivido su arco completo y arrastra las cicatrices.
Los productores Phil Lord y Christopher Miller lo tienen claro: este Spider-Man necesitaba estar “harto del mundo”. No es el chico brillante del instituto que aprende lecciones morales; es un tipo que ya tuvo su momento de desilusión estilo Chinatown y ahora sobrevive como puede en una ciudad que no perdona.
Y eso conecta directamente con el tono que busca la serie. El propio Nicolas Cage ha definido su interpretación como “70% Bogart y 30% Bugs Bunny”. Traducido: un detective desencantado con un punto excéntrico. Exactamente lo que uno espera de un Spider-Man atrapado en un universo noir.
Un héroe sin inocencia, pero con pasado
Ben Reilly no es un invento para la tele. En los cómics de Marvel Comics es el clon de Peter Parker, tomando su nombre del tío Ben y el apellido de soltera de May. Durante años ha operado como Spider-Man y también bajo la identidad de Scarlet Spider.
Ese detalle es clave. Ben no es “otro Peter”, es una versión que ya ha pasado por todo. Ha sido héroe, ha sido sustituto, ha sido cuestionado. Su identidad está marcada por la duda y la pérdida, algo perfecto para un relato donde la esperanza no es precisamente el motor principal.
En el cine animado de Spider-Man: Into the Spider-Verse ya vimos una versión de Spider-Noir con la voz de Cage, pero aquella interpretación jugaba más con el humor meta. Ahora, en la serie de Amazon MGM Studios, la intención es distinta: más sobria, más amarga, más terrenal.
El tono lo es todo
La diferencia entre Peter y Ben no es solo biográfica, es tonal. Peter Parker simboliza crecimiento, aprendizaje, primeras veces. Ben Reilly, en esta versión, simboliza desgaste. Y en un relato noir, eso pesa muchísimo.
Según los creadores, el personaje “ya lo ha visto todo” y está intentando dejar atrás su pasado, aunque este no le suelta. Esa frase resume la esencia del noir clásico: el pasado siempre vuelve, normalmente con una factura pendiente.
Además, este enfoque permite explorar una dimensión distinta del mito arácnido. No veremos al chico brillante que equilibra exámenes y villanos, sino a un hombre mayor, con traumas y posiblemente malas decisiones a sus espaldas. Eso abre la puerta a conflictos más adultos, menos luminosos y bastante más incómodos.
Una jugada arriesgada que puede salir muy bien
Para algunos fans, alejarse del Peter Parker tradicional puede sonar a herejía. Pero precisamente ahí está el atractivo. El multiverso lleva años demostrando que el mito de Spider-Man es flexible, moldeable y capaz de adaptarse a casi cualquier género.
En este caso, la serie abraza el noir sin complejos, y para que eso funcione necesitaba un protagonista que no fuese “boyish”, como decía Uziel. Necesitaba alguien con sombras reales.
Y si algo ha demostrado Nicolas Cage en su carrera es que sabe moverse entre lo excéntrico y lo intenso sin despeinarse. Si logra equilibrar ese 70% de Humphrey Bogart con el 30% de dibujo animado, podemos estar ante una de las versiones más peculiares del trepamuros.
Al final, la pregunta no es si echaremos de menos al Peter Parker clásico. La cuestión es si estamos preparados para ver a Spider-Man cuando ya ha perdido la fe. Y, sinceramente, eso suena bastante más interesante.


