Drew Goddard sigue escribiendo la nueva entrega de Matrix mientras el futuro de Neo y Trinity es una incógnita
Una 5ª entrega que sorprende
No es precisamente el tipo de actualización que incendia redes, pero sí deja claro que el proyecto no está en un cajón olvidado.
Un regreso que no convenció
Para entender por qué este nuevo movimiento genera tantas dudas, hay que mirar atrás. En 2021 llegó Matrix Resurrections, dirigida en solitario por Lana Wachowski, tras la trilogía original firmada junto a Lilly Wachowski.
La propuesta apostó por el meta-comentario, la nostalgia y un discurso sobre secuelas forzadas que dividió a los fans. Crítica y público coincidieron en un recibimiento tibio, con una valoración que rondó el 63% y, lo que es más preocupante para el estudio, una taquilla de 160,2 millones de dólares frente a un presupuesto cercano a los 190 millones.
En otras palabras: no fue un desastre absoluto, pero tampoco justificó su coste. Y en Hollywood eso pesa.
¿Sin Neo? ¿Sin Trinity?
Quien sí ha hablado es Laurence Fishburne, el Morfeo original, ausente en la cuarta película. El actor ha mostrado su disposición a regresar, pero con condiciones claras: “Depende de las circunstancias, de quién esté implicado, de cómo esté escrito el guion y de si me ofrecen un papel”.
Sus palabras suenan a profesional curtido, pero también a espinita clavada. Ya dejó caer que ofreció sus servicios para la cuarta entrega y que no recibió respuesta positiva. Ahora, todo dependerá del enfoque que adopte Goddard.
Avanzar sin traicionar el legado
Desde Warner Bros., el ejecutivo Jesse Ehrman aseguró en 2024 que la nueva historia “avanzará el mundo fantástico sin alejarse demasiado de lo que hizo exitosa a la saga”.
El bullet time, la pastilla roja, el discurso sobre la simulación… Son iconos que trascendieron la pantalla. Recuperar esa chispa sin caer en el refrito es el auténtico reto.
¿Qué puede contar ahora Matrix 5?
Con el final de Resurrections reconfigurando el equilibrio de poder dentro de la simulación, las opciones narrativas son amplias. Un nuevo elegido, una guerra distinta entre humanos y máquinas o incluso una expansión hacia otros niveles de realidad podrían encajar en esta etapa.
También existe la posibilidad de que Warner apueste por un enfoque más generacional: relevo de protagonistas, nuevas amenazas y una estética actualizada que dialogue con la inteligencia artificial contemporánea, el metaverso y el debate sobre la identidad digital.
Porque si algo tiene esta saga es capacidad de adaptación. Lo que en 1999 era pura especulación filosófica hoy suena casi a telediario.
Un riesgo calculado
Que Warner impulse Matrix 5 tras el rendimiento discreto de la anterior entrega demuestra una cosa: la marca sigue siendo demasiado valiosa como para dejarla morir. En una industria que vive de IPs reconocibles, pocas tienen el peso cultural de esta.
De momento, no hay fecha de estreno. Solo una certeza: alguien, en algún despacho de Burbank, ha decidido que todavía no es momento de desconectar la Matrix.
Y nosotros, como buenos fans de la ciencia ficción que cambió las reglas del juego, estaremos atentos a la próxima señal desde esa “cueva de escritura”.


