Muere Hermann Huppen, leyenda del cómic europeo y padre de Jeremiah

Hermann Huppen
Panini

El autor belga Hermann Huppen deja atrás una obra gigantesca que cambió para siempre la historieta franco-belga

autor belga, bande dessinée, Cómic Europeo, Hermann Huppen, Jeremiah

La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre los lectores de cómic europeo. Hermann Huppen, una de las firmas más respetadas de la bande dessinée, ha fallecido en Bruselas después de haber estado ingresado por un cáncer, según comunicó la editorial Le Lombard el 23 de marzo. Con su marcha, se apaga una voz creativa que llevaba décadas dibujando mundos ásperos, personajes heridos y paisajes donde casi nunca había espacio para la ingenuidad.

Un referente del cómic europeo

Hablar de Hermann no es hablar solo de un autor famoso. Es hablar de un creador que ayudó a empujar el cómic europeo hacia terrenos más adultos, más duros y más humanos. Su trazo, cada vez más personal con el paso de los años, convirtió sus páginas en un lugar reconocible al instante. Para muchos fans, su nombre está unido de forma inseparable a Jeremiah, pero su legado va muchísimo más allá de una sola serie.

Nacido el 17 de julio de 1938 en Bévercé, cerca de Lieja, Hermann construyó una carrera larguísima y especialmente sólida, con más de 120 álbumes publicados a lo largo de casi seis décadas. No se limitó a un solo registro ni se acomodó en una fórmula de éxito. Su bibliografía fue saltando de género en género con una naturalidad pasmosa: western, fantasía, ciencia ficción postapocalíptica, relatos históricos o aventuras de ambientación medieval.

Ese carácter inquieto explica buena parte de su importancia. Pocos autores europeos supieron moverse con tanta solvencia entre escenarios tan distintos sin perder identidad propia. Da igual si dibujaba una frontera polvorienta, una fortaleza medieval o un futuro devastado: siempre estaba ahí esa mirada suya, escéptica, seca y terriblemente lúcida sobre la condición humana.

Un autor que hizo del desencanto su sello

Entre sus obras más conocidas aparece Comanche, una serie del oeste que sigue siendo referencia para quienes disfrutan del cómic clásico con nervio moderno. Pero si hay un título que lo colocó en un pedestal especial, ese fue Jeremiah. La serie se convirtió en una de las grandes piedras angulares del cómic postapocalíptico europeo, gracias a un universo en ruinas donde la supervivencia no borraba la violencia, la codicia ni el desamparo.

Iniciada a finales de los años setenta, Jeremiah llegó hasta 2025 con 42 volúmenes. Esa longevidad no fue fruto de la rutina, sino de la capacidad de Hermann para seguir exprimiendo un mundo cruel sin vaciarlo de sentido. La serie terminó siendo tan influyente que incluso dio el salto a la televisión en Estados Unidos en 2001, una prueba clara de la fuerza internacional que llegó a tener su trabajo.

Otra pieza imprescindible de su trayectoria fue Las torres de Bois-Maury, donde exploró la Edad Media con una dureza visual y narrativa poco complaciente. En sus manos, el pasado nunca parecía romántico ni embellecido, sino un territorio marcado por el barro, la violencia y la fragilidad del ser humano. Esa forma de mirar fue una constante en toda su producción.

Del talento descubierto por Greg a una voz completamente propia

Durante su carrera, Hermann colaboró con editoriales tan importantes como Glénat, Dupuis y Le Lombard. También fue decisiva su relación con el guionista Greg, uno de los primeros en detectar el potencial de un dibujante que acabaría siendo irrepetible. Aquella etapa le sirvió para crecer, ganar visibilidad y consolidar una presencia cada vez más fuerte dentro del mercado franco-belga.

autor belga, bande dessinée, Cómic Europeo, Hermann Huppen, Jeremiah

Con el tiempo, su estilo dejó atrás influencias iniciales como Jijé o Jean Giraud para transformarse en algo mucho más personal. Hermann fue puliendo una narrativa visual realista, adulta y sin concesiones, muy distinta de buena parte del cómic europeo pensado tradicionalmente para lectores jóvenes. En sus páginas no había héroes idealizados ni discursos tranquilizadores: había seres humanos golpeados por el entorno y por sus propias decisiones.

A partir de los años noventa, además, amplió su terreno creativo con varias historias autoconclusivas. Obras como Sarajevo Tango o Afrika demostraron que su talento no dependía de una serie larga ni de un universo serializado, sino de una sensibilidad artística capaz de retratar conflictos, heridas y tensiones con una intensidad fuera de lo común.

Un legado inmenso que no se detuvo hasta el final

En su etapa más reciente siguió creando con una energía admirable. Desarrolló la serie del oeste Duke y también trabajó junto a su hijo, Yves H., guionista con el que compartió varios proyectos. Esa colaboración familiar añadió una nueva dimensión a los últimos años de su carrera, como si Hermann se negara a bajar el ritmo incluso cuando ya era una figura consagrada.

autor belga, bande dessinée, Cómic Europeo, Hermann Huppen, Jeremiah

De hecho, su último álbum, Cartagena, estaba previsto para el 30 de abril en Francia. Ese detalle resulta especialmente impactante ahora, porque recuerda hasta qué punto Hermann seguía siendo un autor vivo en el sentido más pleno de la palabra: activo, implicado y aún con historias que contar. No era una leyenda retirada contemplando su pasado, sino un creador que seguía empujando hacia delante.

En 2016 recibió el Grand Prix de la ciudad de Angoulême, uno de los honores más prestigiosos que puede lograr un autor de cómic. Aquel premio reconocía el conjunto de una obra monumental, pero también confirmaba algo que los lectores ya sabían desde hacía años: Hermann no era solo un gran dibujante, sino una figura clave para entender la madurez del medio en Europa.

Su muerte deja un vacío enorme. El cómic europeo pierde a uno de sus autores más influyentes, más duros y más honestos, uno de esos nombres capaces de sobrevivir al paso del tiempo porque nunca buscaron agradar a todo el mundo. Hermann prefirió incomodar, retratar la crudeza y dejar huella. Y vaya si la deja.

Comic Stores