Kazuhiko Torishima, figura clave en el éxito de Dragon Ball, ha dejado unas declaraciones incendiarias sobre One Piece, Chainsaw Man y más
Kazuhiko Torishima y su crítica al anime moderno
La crítica no va tanto contra el éxito comercial como contra el enfoque narrativo. Para Torishima, el manga clásico sabía condensar mejor sus ideas. Dragon Ball, por ejemplo, apostaba por una narrativa visual inmediata, clara y universal, capaz de conectar con lectores de cualquier edad sin necesidad de largas explicaciones.
Pero la cosa no terminó ahí. Según esas mismas declaraciones, el veterano editor habría sido aún más contundente con otras franquicias actuales, llegando a calificar obras como Jujutsu Kaisen, Demon Slayer y especialmente Chainsaw Man de forma muy despectiva.
Un viejo desencuentro con One Piece
No es la primera vez que Torishima señala a la creación de Oda. Ya en el pasado había mostrado reservas hacia One Piece, criticando su trama por resultar excesivamente densa y sugiriendo que Eiichiro Oda mantiene un control demasiado absoluto sobre la franquicia.
Eso sí, no todo fueron ataques. Porque incluso entre sus críticas, Torishima reconoció virtudes claras en la obra del mangaka. Destacó especialmente el talento de Oda para construir personajes memorables, además de describirlo como alguien profundamente apasionado por el medio del cómic y el manga.
El choque entre dos generaciones del Shonen
Aquí es donde el debate realmente se pone interesante. Porque más allá del titular incendiario, lo que subyace es un conflicto generacional bastante evidente entre quienes construyeron el shonen clásico y quienes dominan el mercado actual.
El modelo de Dragon Ball, Saint Seiya o Naruto en sus primeras etapas respondía a otra lógica: largas serializaciones, progresión constante, entrenamientos interminables, villanos cada vez más fuertes y una narrativa muy visual. Era el modelo del “maratón”.
El anime moderno, en cambio, funciona casi como una superproducción cinematográfica por temporadas. Más impacto visual, más intensidad emocional inmediata y ritmos diseñados para enganchar rápido. Plataformas de streaming, redes sociales y consumo fragmentado han cambiado por completo las reglas.
¿Tiene razón Torishima?
La crítica a One Piece en concreto toca un punto sensible incluso entre sus propios fans. La longitud de la serie es una barrera real para nuevos espectadores. Más de mil episodios no son precisamente una invitación ligera para quien quiera empezar desde cero.
Y el anime ha sufrido especialmente ese problema. Para evitar alcanzar al manga, Toei ha estirado secuencias, abusado de flashbacks y ralentizado la progresión hasta extremos que incluso seguidores fieles reconocen.
Pero de ahí a llamar “basura” al anime contemporáneo hay un trecho enorme.
Porque Chainsaw Man, por ejemplo, no intenta ser Dragon Ball. Demon Slayer tampoco. Ni Jujutsu Kaisen. Son productos creados para sensibilidades distintas, con ambiciones narrativas diferentes y públicos que han evolucionado.
Dragon Ball tampoco fue perfecto
Curiosamente, Torishima también hizo autocrítica con su propia franquicia. Admitió que Dragon Ball DAIMA no arrancó con el mejor pie y recordó que la transición entre Dragon Ball y Dragon Ball Z fue uno de los momentos más delicados para la marca.
La gran pregunta es si el problema está en el anime moderno… o en compararlo constantemente con una época irrepetible.
El anime ha cambiado porque el público ha cambiado
Luffy y Goku representan una era donde la heroicidad era más directa. Denji, Yuji o Tanjiro pertenecen a otra conversación completamente distinta.
Y probablemente ahí está la clave del choque.
Torishima defiende una filosofía donde la simplicidad era virtud. El anime actual apuesta por complejidad, identidad visual extrema y conversación constante en redes.


