La idea tenía lógica. Demasiada, incluso. Porque hablamos de una de las mentes más brillantes del universo DC. Un genio capaz de clonar a Superman, pero incapaz de descubrir quién es en su vida cotidiana. Algo no terminaba de cuadrar.
Pero ahora ha llegado James Gunn para poner orden… y cortar la teoría de raíz.
La identidad de Superman
Todo empezó con un comentario en redes que señalaba lo evidente: si Lex Luthor puede replicar el ADN de Superman, ¿cómo es posible que no sepa quién es realmente? A partir de ahí, el debate explotó.
Algunos fans defendían que Luthor sí conoce la verdad, pero que simplemente está jugando a largo plazo, esperando el momento más ventajoso para revelar la identidad de Clark Kent. Una jugada fría, calculada… y muy propia del personaje. Pero Gunn no lo ve así. Ni de lejos.
Lejos de ridiculizar la teoría, Gunn decidió explicar por qué no funciona dentro de su película. Y lo hizo con un detalle que cambia completamente la perspectiva.
Para esta versión del personaje, Superman no es un humano con disfraz. Es otra cosa.
“Luthor lo ve como un alienígena desconectado que quiere conquistar el mundo”.
Esa frase lo cambia todo. Si Luthor percibe a Superman como una amenaza externa, casi como un invasor, ni siquiera se le pasaría por la cabeza que vive entre humanos como Clark Kent.
Otro detalle que Gunn ha querido dejar claro es que uno de los elementos más clásicos del personaje sigue presente: las famosas gafas de Clark Kent funcionan dentro del universo de la película. Sí, esas que durante años han sido objeto de memes y bromas.
Pero aquí no se trata solo de postura o actitud. Hay una explicación interna que ayuda a sostener la ilusión, haciendo más creíble que nadie, ni siquiera Luthor, conecte ambas identidades.
Ser un genio no significa saberlo todo
El director recordó que Luthor puede ser un genio en campos como la nanotecnología, pero eso no significa que lo sea en absolutamente todo.
“Como muchos científicos (y artistas), puede pasar por alto cosas básicas”.
Eliminar esa teoría no debilita la historia, sino todo lo contrario. Que Luthor no sepa quién es Superman mantiene viva la tensión.
Porque el día que lo descubra —si es que ocurre— tendrá mucho más impacto. Será un momento construido, no algo que llevaba años oculto sin motivo. Además, permite que la dualidad Clark/Superman siga funcionando como uno de los pilares del personaje.
Gunn ha optado por una visión más coherente con su mundo. Un Luthor brillante, sí, pero también limitado por su propia percepción. Y eso abre la puerta a algo mucho más interesante que una revelación inmediata: la posibilidad de que el mayor enemigo de Superman esté ignorando, sin saberlo, la clave que tiene delante de sus narices.