El tropiezo inicial de Supergirl no frena al estudio, que insiste en su estrategia a largo plazo para el DCU
El universo DC acaba de vivir uno de esos momentos incómodos que los fans saben leer entre líneas. La nueva película de Supergirl, que prometía ser uno de los pilares de esta nueva etapa, ha arrancado con cifras que saben a poco. No es un desastre absoluto, pero tampoco ese golpe sobre la mesa que muchos esperaban. Y claro, las miradas no han tardado en dirigirse hacia arriba: ¿qué está pasando en DC Studios?
Lejos de entrar en pánico, el estudio ha salido rápido a enfriar el ambiente. Peter Safran, uno de los grandes responsables del DCU, ha sido claro: esto no cambia el rumbo. Puede que Supergirl no haya volado tan alto como se esperaba, pero para ellos sigue siendo solo una pieza más dentro de un tablero mucho más grande.
La taquilla de Supergirl no convence
El estreno de la película dirigida por Craig Gillespie se ha saldado con unos 68 millones de dólares a nivel global en su primer fin de semana, una cifra que se queda corta si se tiene en cuenta su presupuesto estimado de 175 millones. En Estados Unidos, el arranque fue de 38 millones, apenas por encima de Joker: Folie à Deux, que en su día debutó con 37,6 millones.
No son números desastrosos, pero sí insuficientes para una película que debía marcar territorio. Especialmente si se compara con otros títulos recientes del género, donde los debuts suelen ser mucho más contundentes. Y aquí es donde empiezan las dudas: ¿problema de interés, de marketing o simplemente mala suerte?
Safran ha querido poner contexto a la situación. Según sus palabras, “aunque Supergirl no ha cumplido las expectativas en taquilla, forma parte de una estrategia más amplia y a largo plazo en la que seguimos confiando”. Traducido: esto no es el fin del mundo, ni mucho menos.
La importancia del IMAX
Lo curioso es que, dentro de ese rendimiento irregular, hay datos que cuentan otra historia. La película ha arrasado en formatos premium como IMAX, logrando el mejor estreno de la historia para una cinta de superhéroes en este formato. Nada menos que el 51% de su recaudación proviene de estas salas, con 7,4 millones generados solo ahí.
Esto deja una lectura interesante: el público que ha ido, ha querido vivir la experiencia “a lo grande”. Es decir, no parece haber rechazo total hacia el personaje o la película, sino quizás una menor movilización masiva. Menos gente, pero más implicada.
Entre las posibles razones del rendimiento, se han señalado factores externos como el Mundial de fútbol o una fuerte ola de calor, que podrían haber reducido la asistencia a salas. Excusas habituales en la industria, sí, pero que a veces también tienen su peso real.
Mientras tanto, en DC Studios no están precisamente de brazos cruzados. El plan sigue en marcha y ya tiene varias piezas importantes en el horizonte. Una de ellas es Clayface, dirigida por James Watkins, que llegará a los cines el 23 de octubre. Un proyecto que, por su tono más oscuro y contenido, podría jugar en otra liga muy distinta.
El futuro de DC Studios
Pero el verdadero punto de inflexión podría llegar en 2027 con Man of Tomorrow, el siguiente gran movimiento dentro del DCU bajo la supervisión de James Gunn. Esa película está llamada a ser uno de los pilares narrativos del nuevo universo compartido, y probablemente donde se midan de verdad las expectativas del público.
Y ojo, porque la estrategia no se limita al cine. La serie Lanterns, centrada en los Green Lantern, también está en camino para HBO, ampliando ese enfoque transmedia que DC lleva tiempo intentando consolidar.
En este contexto, lo de Supergirl se entiende mejor como un tropiezo puntual que como un fracaso estructural. El estudio parece tener claro que está jugando a largo plazo, algo que Marvel también hizo en sus inicios, aunque con resultados más inmediatos. La gran pregunta es si el público tendrá la paciencia necesaria para acompañar ese desarrollo. Porque en una industria donde cada estreno se analiza al milímetro, los márgenes de error son cada vez más pequeños.


