Una nueva hazaña de Superman en DC reabre el eterno debate sobre cuál ha sido la versión más desatada del Hombre de Acero

Superman y su fuerza máxima
Entre esos recuerdos aparece uno de los rivales más inesperados y peligrosos para Superboy Prime: Kal-L, el Superman de la Edad de Oro procedente de Tierra-2, una versión del Hombre de Acero que siempre se caracterizó por estar mucho menos limitada por la lógica narrativa que sus sucesores modernos.
En una especie de ajuste de cuentas por los acontecimientos de Crisis Infinita, Kal-L opta por una solución tan directa como devastadora. Sin apenas esfuerzo aparente, arranca una luna y la utiliza como proyectil contra Superboy Prime, protagonizando una de las demostraciones de fuerza más absurdas y espectaculares que se recuerdan en la historia reciente de DC.
La propia editorial parece consciente de lo exagerado del momento, subrayando el impacto con una gigantesca onomatopeya clásica que convierte la escena en un homenaje a los cómics de superhéroes más desenfrenados del siglo XX.
La ciencia deja de tener sentido cuando Superman decide ponerse serio

Pero el verdadero problema ni siquiera es la fuerza necesaria para mover un satélite natural. Para evitar destruir la Luna durante el lanzamiento, Superman tendría que aplicar una presión perfectamente uniforme sobre toda su estructura, generando algo parecido a un campo gravitatorio artificial que mantuviera intacta la masa del cuerpo celeste.
Naturalmente, ninguna de estas cuestiones preocupó jamás a los autores de la Edad de Oro. Y probablemente ahí resida gran parte del encanto de esta versión del personaje.
El Superman moderno es más fuerte, pero Kal-L era mucho más impredecible
Aunque esta nueva hazaña pueda parecer definitiva, la realidad es que el Superman contemporáneo ha protagonizado proezas incluso más extremas. El actual Kal-El ha evolucionado hasta convertirse en una entidad prácticamente ilimitada, capaz de levantar quintillones de toneladas bajo la presión del núcleo terrestre o soportar durante días el equivalente al peso completo del planeta.
Una de sus demostraciones más recordadas tuvo lugar en The New 52 Superman #13, donde el Hombre de Acero realizó un ejercicio equivalente a levantar la Tierra durante cinco días consecutivos en una instalación privada de radiación solar.
Sin embargo, la diferencia fundamental entre ambos personajes nunca ha sido únicamente una cuestión de potencia. Mientras el Superman moderno opera dentro de una continuidad que intenta mantener cierta coherencia interna, el Kal-L clásico pertenecía a una época en la que cualquier idea, por disparatada que fuera, podía convertirse en realidad.
La verdadera fuerza de Superman siempre ha sido no tener límites
Quizá por eso, después de más de ocho décadas de publicaciones, Superman continúa siendo uno de los personajes más fascinantes de la cultura popular. Cada vez que los lectores creen haber visto el máximo nivel de poder posible, aparece una nueva historia capaz de redefinir lo imposible.

Y aunque el Superman moderno sea objetivamente más poderoso, hay algo profundamente entrañable en la absoluta falta de límites del viejo Kal-L, un héroe que pertenecía a una época en la que la imaginación era …la única ley que importaba.
Si un Superman puede lanzar una luna entera a un rival sin despeinarse, quizá haya llegado el momento de aceptar que intentar calcular el verdadero límite de su fuerza es una batalla que los fans nunca podrán ganar.


