El guionista especializado en la comedia sorprende con una visión más seria, ambientación inquietante y un enfoque que puede cambiar la saga de G.I. Joe en el cine
Hay franquicias que nunca terminan de desaparecer, solo esperan el momento adecuado para volver a atacar. Y eso es justo lo que parece estar pasando con G.I. Joe, una saga que lleva años en pausa tras el tropiezo de Snake Eyes, pero que ahora podría regresar con una propuesta bastante distinta a lo que recordamos.
Lo curioso es quién está detrás del proyecto. Danny McBride, conocido por su humor irreverente, se ha puesto manos a la obra para escribir una nueva película… y lo que está planteando no es precisamente una comedia ligera. Más bien, todo lo contrario.
Desde su primera declaración, el entusiasmo del guionista deja claro que esto no es un encargo cualquiera. McBride no solo está implicado: está totalmente volcado con el proyecto. Y cuando alguien así habla de su pasión, los fans deberían empezar a prestar atención.
Paramount da luz verde una vez más a los G.I. Joe
Lo primero que desmonta cualquier expectativa previa es el tono. McBride ha sido bastante claro: esta nueva película de G.I. Joe no será una comedia, pese a que su nombre invite a pensar lo contrario. En su lugar, apuesta por una mezcla de acción y suspense con un enfoque más realista, algo que podría acercar la franquicia a un terreno más adulto.
Este cambio no es casual. Durante años, las adaptaciones de G.I. Joe han intentado competir en el terreno del blockbuster puro, con resultados irregulares. Ahora, la idea parece ser bajar a tierra la historia y construir algo más sólido narrativamente, sin renunciar al espectáculo.
Otro detalle clave es que McBride ha confirmado que el guion ya está escrito y que tanto él como Paramount Pictures están bastante satisfechos con el resultado. De hecho, el plan sería comenzar el rodaje el próximo año, si todo sigue su curso.
Un cambio de enfoque necesario
El corazón de esta nueva entrega girará en torno a Duke, uno de los personajes más icónicos del universo G.I. Joe, acompañado por un equipo de Joes. Hasta aquí, todo suena familiar. Sin embargo, el escenario elegido cambia completamente las reglas del juego.
La película se desarrollará en Springfield, una localidad que, en apariencia, es como cualquier otra pero que esconde un secreto inquietante: todo el pueblo está controlado por Cobra.
Este planteamiento abre la puerta a algo que rara vez hemos visto en la saga: una narrativa casi paranoica, donde el enemigo no está en el campo de batalla, sino en cada rincón de la vida cotidiana. Vecinos, autoridades, comerciantes… cualquiera podría formar parte de Cobra.
Además, McBride ha revelado que inicialmente propuso una película centrada en los Dreadnoks, el grupo de mercenarios caóticos de Cobra. Sin embargo, desde Paramount prefirieron algo más clásico para relanzar la franquicia, lo que llevó al guionista a replantear su enfoque sin abandonar del todo ese espíritu más salvaje.
Los intentos fallidos
Todo esto encaja con una idea bastante clara: reiniciar el interés por G.I. Joe desde una base más sólida, apostando por personajes y conflictos reconocibles, pero con un giro narrativo que los haga sentir nuevos. No es un movimiento descabellado si tenemos en cuenta el historial reciente de la saga. Las dos primeras películas, estrenadas en 2009 y 2013, funcionaron bien en taquilla, pero Snake Eyes en 2021 no logró enganchar al público como se esperaba.

Lo que McBride propone no parece un simple intento de repetir fórmulas. Más bien, da la sensación de que busca reconectar con la esencia de G.I. Joe, aquella que nació en los cómics y las series de animación, pero adaptándola a un público actual que exige algo más que explosiones.
Y aquí entra un detalle que explica muchas cosas: su vínculo personal con la franquicia. El propio guionista ha confesado que G.I. Joe era su gran obsesión de infancia, incluso por encima de otras sagas míticas como Star Wars.
Esa conexión suele traducirse en proyectos más cuidados, con una visión clara de lo que se quiere contar. Por ahora, la película no tiene fecha de estreno oficial, pero el hecho de que el guion esté terminado y el rodaje previsto indica que el proyecto está más vivo que nunca.
Si todo sale bien, podríamos estar ante el inicio de una nueva etapa para G.I. Joe. Una más madura, más tensa… y, sobre todo, más interesante de lo que muchos esperaban.



