El guion de Dungeons & Dragons está terminado y gusta a sus creadores, pero el futuro de la saga depende de algo mucho más frío que la magia
Hay historias que parecen destinadas a continuar… pero se quedan congeladas en el tiempo. Eso es justo lo que está ocurriendo con Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones, una película que conquistó a muchos fans, pero que ahora se enfrenta a un futuro incierto. Lo más llamativo no es que no haya ideas para seguir adelante, sino que la secuela ya está completamente escrita.
Sí, no estamos hablando de un proyecto en fase inicial ni de una posibilidad lejana. El guion existe, está terminado y listo para rodarse, pero aun así podría no llegar nunca a la gran pantalla. Una situación tan frustrante como habitual en la industria.
Las dificultades financieras de las películas de fantasía
Jonathan Goldstein, codirector de la película, confirmó que él y John Francis Daley fueron contratados para escribir esa continuación. Según explicó, el equipo creativo estaba entusiasmado con la historia, convencido de que los fans disfrutarían de lo que habían preparado. Sin embargo, el problema no está en la creatividad, sino en el dinero.
“No sé si verá la luz por varias razones financieras”, comentó. Una frase que deja claro que el mayor enemigo de esta aventura no son dragones ni villanos, sino los números. Y es que este tipo de producciones no son precisamente baratas.

Las películas de fantasía como esta requieren grandes inversiones. Efectos especiales, criaturas digitales, escenarios complejos y escenas de acción elevan muchísimo los costes, lo que obliga a que la taquilla responda con fuerza para justificar una secuela.
En este caso, la respuesta del público fue positiva… pero no lo suficiente. Honor entre ladrones recaudó unos 205 millones de dólares en todo el mundo frente a un presupuesto de unos 150 millones. Una cifra aceptable, pero que no garantiza beneficios claros, especialmente si se suman los gastos de promoción.
Y eso es lo que hace que todo se tambalee. Porque, en términos de calidad, la película sí funcionó. Las críticas fueron excelentes, con valoraciones cercanas al 90% tanto de prensa como de espectadores. Algo que no ocurre todos los días en el cine de fantasía. Además, consiguió algo muy difícil: adaptar un universo complejo como Dungeons & Dragons sin excluir al público general. No hacía falta haber jugado nunca para entenderla o disfrutarla.

El tono clásico de Dungeons & Dragons
La clave estuvo en su tono. La película mezclaba aventura clásica, humor y momentos emocionales. Era, en esencia, como ver una partida de rol cobrar vida, con giros inesperados y personajes que conectaban rápidamente con el espectador.
El grupo protagonista, liderado por Chris Pine, funcionaba como un equipo caótico pero carismático. La química entre los actores fue uno de sus grandes puntos fuertes, con nombres como Michelle Rodriguez, Hugh Grant o Sophia Lillis aportando personalidad a cada escena.
Sin embargo, no todo el mundo se acercó a verla. Y aquí entra una de las teorías más comentadas. Hugh Grant, uno de los protagonistas, sugirió que el propio título pudo jugar en contra de la película. Según él, mucha gente pensó que era una historia pensada solo para fans del juego. “La gente simplemente creyó que no quería ver una película sobre ese juego”, explicó. Una percepción que pudo alejar al público más casual.
El impacto cultural de la primera entrega
Es un problema curioso, porque la película precisamente destacaba por lo contrario. Era accesible, divertida y fácil de seguir, incluso para quienes nunca han tocado un dado de veinte caras. Pero en el cine, la primera impresión cuenta mucho. Y en este caso, parece que la marca no ayudó tanto como se esperaba a atraer a nuevos espectadores.
Lo más irónico es que esta versión fue, probablemente, la mejor adaptación en acción real de la franquicia. Los intentos anteriores no tuvieron éxito, especialmente la película del año 2000, que fue duramente criticada y apenas recaudó lo esperado. Después llegaron secuelas menores para televisión, sin gran repercusión. Por eso, Honor entre ladrones supuso un salto de calidad que muchos fans llevaban décadas esperando.
Y ahora, cuando parecía que la saga podía despegar, todo vuelve a estar en duda. Aun así, no todo está perdido. En Hollywood, las decisiones cambian rápido, y las franquicias con potencial suelen encontrar segundas oportunidades. Goldstein lo dejó caer claramente: la historia está ahí, esperando. Y si realmente es tan divertida como promete, sería una pena que nunca llegara al público.



