Supergirl provoco una guerra interna en DC Studios y podría tener más de una versión

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Panini

Supergirl pasó por dos visiones opuestas, decisiones polémicas y un montaje final que no convenció a casi nadie

Hay películas que llegan a los cines con problemas… y luego está lo de Supergirl, que parece haber sido una batalla constante desde que se apagaron las cámaras. Lo que prometía ser uno de los pilares del nuevo universo DC ha acabado convirtiéndose en un caso de estudio sobre cómo las decisiones creativas pueden chocar hasta descarrilar un proyecto entero.

Porque sí, el resultado ya lo conocemos: críticas tibias, fans divididos y una taquilla lejos de lo esperado. Pero lo realmente jugoso estaba ocurriendo entre bambalinas, donde las tensiones no dejaron de crecer.

Desde el principio, el mayor conflicto estuvo entre James Gunn y Craig Gillespie. Ambos tenían ideas distintas sobre qué debía ser la película, y según varias fuentes, “no estaban alineados creativamente”, una forma elegante de decir que cada uno tiraba en una dirección distinta.

El problema no fue puntual. Tras terminar el rodaje en mayo de 2025, ya había señales de que algo no encajaba. Y cuando llegaron los primeros pases de prueba en diciembre, la cosa se confirmó: puntuaciones en los 60 sobre 100. Nada que invite al optimismo.

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Cuando el montaje se convierte en campo de batalla

Con el proyecto tambaleándose, el estudio movió ficha. Se incorporó a Jeremy Slater para reescribir partes del guion, mientras Ana Nogueira seguía implicada. El resultado: nueve días de reshoots intentando arreglar lo que no funcionaba.

Pero el verdadero lío llegó en la sala de edición. Por un lado, Gillespie trabajaba con Tatiana S. Riegel, su colaboradora habitual. Por otro, Gunn apostaba por Fred Raskin, conocido por su trabajo en Peacemaker. Dos equipos, dos visiones… y dos películas distintas en proceso.

La música tampoco ayudó a calmar las aguas. Durante los pases de prueba, una versión de Girls Just Want to Have Fun de Cyndi Lauper sonaba en la batalla final, mientras que otra escena incluía The Middle de Jimmy Eat World. Decisiones impulsadas por Gunn que no terminaron de convencer a los fans.

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Dos películas en una, el polémico “bakeoff”

En un movimiento poco habitual, DC Studios decidió comparar directamente dos montajes distintos en lo que se conoce como un “bakeoff”. Básicamente, enfrentaron la versión de Gillespie contra la del estudio.

La del director era 11 minutos más larga y daba más peso al villano Krem, interpretado por Matthias Schoenaerts. Curiosamente, esa versión destacaba en ritmo, música y desarrollo del antagonista.

¿El resultado? Ninguna convenció del todo. Las puntuaciones bajaron… pero la versión del estudio ganó por apenas dos puntos. Una victoria mínima que, aun así, decidió qué montaje llegaría a los cines.

El guion también estaba en el punto de mira

Aunque el montaje fue problemático, el guion tampoco salió indemne. Muchos fans criticaron el enfoque elegido, que transformaba una historia más luminosa en algo mucho más oscuro y cercano a una narrativa de venganza.

De hecho, la propia Nogueira dejó caer que interpretó el final del cómic original de forma distinta, cambiando el mensaje central. Lo que era una historia sobre no buscar venganza acabó convirtiéndose en algo más propio de Mad Max. Y claro, cuando la base ya genera dudas, es complicado que el resto del proceso lo arregle.

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Un resultado que deja dudas sobre el futuro

Al final, la versión estrenada fue la que reflejaba la visión del estudio, con Gunn al frente de las decisiones finales. Pero los números hablan por sí solos: 54% en Rotten Tomatoes y una B- en CinemaScore. No es un desastre absoluto, pero tampoco el impacto que DC necesitaba para consolidar su nueva etapa.

Lo más llamativo es que este tipo de enfrentamientos no son tan raros como parece… aunque rara vez salen a la luz con tanto detalle. Aquí, en cambio, queda claro que Supergirl fue el resultado de visiones enfrentadas más que de una idea sólida y unificada. Y eso deja una pregunta flotando en el aire: ¿habría sido mejor la versión de Gillespie… o el problema venía desde el guion?

Mientras tanto, Ana Nogueira sigue vinculada a proyectos importantes como el reboot de Wonder Woman y Teen Titans. Así que, guste más o menos lo ocurrido, DC Studios no parece dispuesto a cambiar de rumbo. Lo único seguro es que esta Supergirl no será recordada solo por lo que vimos en pantalla… sino por todo lo que pasó fuera de ella.

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