Hay vida más allá de Miyazaki: estas películas recuperan esa mezcla de fantasía, emoción y belleza que hace irresistible a Ghibli
Películas parecidas a Studio Ghibli que merece la pena descubrir
Algo diferente propone The Deer King, donde la fantasía se mezcla con conflictos políticos, una epidemia y la relación entre Van y la pequeña Yuna. Production I.G construye un mundo natural extraordinariamente vivo, con bosques y animales que inevitablemente pueden hacer pensar en La princesa Mononoke. Su enorme cantidad de información puede jugar en su contra, pero visualmente tiene momentos impresionantes.
Fantasmas, bestias y familias bastante poco convencionales
En A Letter to Momo, Hiroyuki Okiura convierte el duelo en una historia donde también hay espacio para el humor. Momo se muda a una isla después de la muerte de su padre y acaba compartiendo su nueva vida con tres peculiares yokai. El propio Okiura trabajó como director de animación en La princesa Mononoke, y esa sensibilidad se aprecia en la manera de retratar el paisaje rural japonés.
Wolf Children demuestra que la magia también puede estar en criar a dos hijos
Hosoda vuelve a aparecer con una de sus películas más queridas. Wolf Children presenta a Hana, una joven que termina criando sola a dos niños capaces de transformarse en lobos. Lo que podría haber sido una simple fantasía termina convirtiéndose en una emocionante mirada a la maternidad, los sacrificios familiares y ese momento inevitable en el que los hijos deben elegir su propio camino.
Mucho más dura resulta In This Corner of the World. Sunao Katabuchi sitúa la historia de Suzu Urano en Kure, cerca de Hiroshima, durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial. En lugar de convertir la guerra en espectáculo, la película observa cómo el conflicto transforma poco a poco las rutinas de una familia. Su atención a los pequeños detalles históricos ayuda a que los golpes emocionales sean todavía más efectivos.
Makoto Shinkai también sabe emocionar sin destruir ciudades
The Garden of Words demuestra que no hacen falta mundos gigantescos para conseguir imágenes inolvidables. Un estudiante que sueña con fabricar zapatos y una mujer mayor que él comienzan a encontrarse durante los días de lluvia en un parque. Con apenas 46 minutos de duración, Shinkai convierte la lluvia, los silencios y los pequeños objetos cotidianos en parte esencial de la narración.
En el extremo contrario está Penguin Highway, que comienza con una idea maravillosamente absurda: ¿qué hacen unos pingüinos apareciendo en una localidad japonesa situada lejos del mar? Aoyama, un niño extremadamente curioso, decide investigarlo utilizando sus propios métodos científicos. Studio Colorido transforma así un barrio aparentemente corriente en el escenario de un misterio donde ciencia ficción e imaginación infantil se dan la mano.
Maquia puede destrozarte el corazón sin necesidad de grandes trucos
Mari Okada utiliza la fantasía de Maquia: When the Promised Flower Blooms para plantear una situación preciosa y cruel. Maquia pertenece a una raza cuyos miembros envejecen extremadamente despacio, pero decide criar a Ariel, un niño humano. Ella permanecerá prácticamente igual mientras observa cómo su hijo pasa de bebé a adulto y finalmente envejece.
Mirai convierte los celos entre hermanos en un viaje fantástico
La décima recomendación vuelve a llevar la firma de Mamoru Hosoda. En Mirai, Kun tiene cuatro años y no lleva demasiado bien la llegada de su hermana pequeña. Sus celos desencadenan una serie de encuentros imposibles con distintos miembros de su familia pertenecientes a otras generaciones.
Hosoda convierte así algo tan reconocible como sentirse desplazado por un nuevo hermano en una aventura sobre la memoria familiar, el crecimiento y nuestra relación con quienes estuvieron antes que nosotros. La fantasía funciona porque nunca pierde de vista las emociones infantiles que originan todo lo que estamos viendo.
Diez caminos diferentes para volver a sentir la magia de Ghibli
Y quizá esa sea la mejor noticia para quienes sienten que ya han agotado el catálogo de Miyazaki y compañía: el anime está lleno de pequeñas joyas esperando a ser descubiertas. Ghibli puede ser la puerta de entrada, pero desde luego no tiene por qué ser el final del viaje.


