Bruce Banner comenzó siendo una de las piezas más imprevisibles de Marvel, pero varias decisiones han terminado desdibujando al gigante esmeralda
Hulk en el UCM perdió su oportunidad de tener una saga propia
La primera gran oportunidad desperdiciada llegó muy pronto. The Incredible Hulk se estrenó en 2008 y nunca recibió una secuela directa, pese a dejar suficientes elementos preparados para continuar las aventuras de Bruce Banner. El cambio de Edward Norton por Mark Ruffalo tampoco ayudó a que parte del público entendiera inicialmente hasta qué punto aquella película seguía formando parte del mismo universo.
Una segunda cinta habría permitido recuperar personajes como Betty Ross y, sobre todo, desarrollar con tranquilidad el enorme catálogo de historias del gigante verde. Hulk podía sostener perfectamente aventuras de ciencia ficción, terror, acción e incluso drama psicológico, pero acabó funcionando principalmente como personaje secundario dentro de películas protagonizadas por otros héroes.
Bruce Banner dejó atrás uno de sus conflictos más interesantes
Precisamente ahí aparece otro problema: la relación psicológica entre Banner y Hulk se fue simplificando progresivamente. En los cómics, la criatura no es únicamente un Bruce Banner enfadado y gigantesco. Las diferentes personalidades de Hulk y los traumas de Banner forman parte esencial de una mitología mucho más compleja de lo que las películas han mostrado.
Incluso la discutida Hulk de Ang Lee, estrenada en 2003 y ajena al UCM, intentó profundizar mucho más en ese terreno. Podría gustar más o menos su planteamiento, pero aquella película entendía que detrás de los puñetazos existía un personaje atormentado. Ruffalo ha ofrecido una interpretación muy carismática, aunque rara vez ha contado con espacio suficiente para explorar esa faceta.
Planet Hulk terminó convertido en una pequeña parte de Thor: Ragnarok
La diferencia no es precisamente pequeña. En los cómics, Planet Hulk construye alrededor del gigante verde una historia de supervivencia, liderazgo, amor y tragedia que posteriormente desemboca en World War Hulk. La película de Taika Waititi aprovechó Sakaar, el Hulk gladiador y algunos conceptos reconocibles, pero dejó fuera buena parte del peso emocional del relato original.
Skaar apareció cuando nadie esperaba que Hulk tuviera un hijo
Años después llegó una sorpresa todavía más desconcertante. En el final de She-Hulk: Attorney at Law, Bruce Banner regresaba acompañado de Skaar, presentado repentinamente como su hijo. Para los lectores de Marvel, el personaje no era ningún desconocido; para buena parte de la audiencia del UCM, aquello necesitaba bastantes explicaciones.
Skaar está estrechamente relacionado con los acontecimientos de Planet Hulk, pero Thor: Ragnarok nunca mostró que Hulk hubiera mantenido en Sakaar una relación que pudiera conducir a su nacimiento. El UCM introdujo así una consecuencia enorme de una historia que prácticamente no había contado, dejando el desarrollo más interesante fuera de pantalla.
Capitán América terminó enfrentándose a los enemigos de Hulk
La situación se hizo todavía más llamativa con Captain America: Brave New World. La película recuperó a Samuel Sterns, el Líder, después de que The Incredible Hulk preparase su transformación en 2008, y convirtió también a Thaddeus Ross en Red Hulk. Dos nombres profundamente vinculados a Bruce Banner terminaron enfrentados principalmente a Sam Wilson.
Eso deja una sensación bastante extraña. Hulk posee su propia galería de enemigos y Capitán América también tiene adversarios suficientes en los cómics, por lo que trasladar personajes tan asociados a Banner a la película de otro héroe limita todavía más las posibilidades de desarrollar una auténtica historia centrada en el monstruo gamma.
Smart Hulk resolvió fuera de pantalla el conflicto que todos queríamos ver
Entonces llegó Avengers: Endgame y el conflicto ya estaba solucionado. Banner explicó que había conseguido combinar su inteligencia con la fuerza de Hulk durante el salto temporal de cinco años. Una de las transformaciones psicológicas más importantes del personaje ocurrió fuera de pantalla, precisamente cuando podría haber proporcionado uno de sus mejores arcos argumentales.
Marvel todavía tiene tiempo para recuperar al gigante esmeralda
Lo curioso es que Hulk continúa teniendo un potencial gigantesco. Los cómics modernos lo han demostrado sobradamente con propuestas como The Immortal Hulk de Al Ewing, donde el terror, el trauma y las múltiples personalidades volvieron a situarse en el centro del personaje. No hace falta copiar literalmente esas historias para comprender qué ha faltado en buena parte de su recorrido cinematográfico.


