Las pistas dejadas por Chip Zdarsky conectan Avengers: Armageddon con uno de los superhéroes más complejos de la historia del cómic, Miracleman
Hay palabras que en los cómics significan mucho más de lo que parece. Y pocas tienen tanta historia detrás como “Kimota”, el término que permitía a Mike Moran transformarse en Miracleman. Décadas después de aquella mítica etapa iniciada por Alan Moore y Garry Leach, Marvel parece estar jugando con la posibilidad de recuperar esa idea para provocar algo bastante más grande de lo esperado.
Las pistas están apareciendo alrededor de David Colton y Avengers: Armageddon, la gran historia que Chip Zdarsky lleva preparando poco a poco desde varias colecciones. Marvel había adelantado que el guionista estaba trabajando en algo que la editorial nunca había hecho anteriormente. Ahora, las similitudes entre Colton y Miracleman empiezan a resultar demasiado concretas como para descartarlas como una simple coincidencia.
Miracleman en el Universo Marvel empieza con una palabra
El paralelismo más llamativo aparece al comparar Avengers: Assemble #4 con el primer capítulo de Marvelman publicado en Warrior #1 en 1982. En aquella historia, Mike Moran vivía como un hombre corriente sin recordar completamente su pasado superheroico. Sus sueños, sin embargo, escondían fragmentos de una vida que había sido prácticamente borrada de su mente.
Algo parecido ocurre con David Colton, que comienza a experimentar sueños relacionados con su madre y su pasado. Ella era activista contra las armas y la energía nuclear, un detalle especialmente significativo porque el regreso original de Marvelman también estuvo rodeado por el miedo nuclear y los movimientos de desarme que marcaron la política británica de comienzos de los años 80.
Colton, además, lleva esa lucha todavía más lejos. Ataca instalaciones militares y roba armamento nuclear, aunque sus motivaciones no son económicas. Está convencido de que existe una causa detrás de sus acciones, lo que refuerza las conexiones temáticas con el cómic clásico.
Los sueños de David Colton esconden algo mucho más grande
Mike Moran también acabó enfrentándose a una revelación inquietante. Su cuerpo superheroico no era realmente su cuerpo, sino una creación relacionada con tecnología extraterrestre y experimentos gubernamentales. El programa que produjo a Marvelman y sus compañeros terminó convirtiendo a niños secuestrados en sujetos capaces de acceder a cuerpos sobrehumanos almacenados en otra dimensión.
David Colton tiene su propia historia como experimento. El Gobierno estadounidense lo utilizó para crear una especie de nuevo Capitán América destinado a operar durante las guerras de Irak y Afganistán mientras Steve Rogers permanecía congelado. De nuevo encontramos gobiernos, armas humanas y personas convertidas en herramientas para proyectos que apenas comprenden.
Pero Zdarsky introduce aquí un elemento procedente de otro rincón del multiverso Marvel: las Origin Boxes creadas alrededor de The Maker y el nuevo Universo Ultimate. Estos dispositivos pueden devolver a determinadas personas los destinos superheroicos que Reed Richards había eliminado previamente.
Las Origin Boxes podrían ser la clave de Avengers: Armageddon
Colton recibe una de estas cajas para salvar su vida. Y ahí es donde la historia podría abandonar definitivamente el terreno de las coincidencias. La Origin Box parece estar despertando algo en su interior, mientras sus sueños se vuelven cada vez más importantes. El momento decisivo llega cuando aparece “Kimota”, precisamente la palabra asociada históricamente con la transformación de Mike Moran. La referencia resulta especialmente potente porque no estamos hablando simplemente de un traje, un símbolo o un homenaje visual. Se trata de uno de los elementos esenciales de la mitología de Miracleman.
Marvel ya había dejado otras pistas. El propio diseño utilizado alrededor de los nuevos Vengadores y determinadas escenas de Avengers: Armageddon recuerdan deliberadamente a imágenes clásicas de Miracleman. Vistas de manera aislada podrían interpretarse como guiños para los lectores veteranos. Juntas empiezan a dibujar algo mucho más ambicioso.
David Colton podría convertirse en el nuevo Miracleman
El gran misterio está en saber qué pretende hacer Marvel con David Colton. No está claro si estamos ante Miracleman propiamente dicho, una reinterpretación del concepto o un personaje que heredará determinados elementos de su mitología dentro de la continuidad principal.
La elección tendría mucho sentido por otro motivo. Miracleman nunca fue únicamente un superhéroe extraordinariamente poderoso. Sus historias terminaron preguntándose qué ocurriría si alguien con capacidades prácticamente divinas decidiera transformar la sociedad, incluso aunque los seres humanos no hubieran pedido ese cambio.
David Colton parece caminar peligrosamente hacia esa misma pregunta. Marvel ya ha adelantado que Avengers: Armageddon modificará la percepción de los héroes a escala global, y las Origin Boxes podrían provocar la aparición de poderes y destinos capaces de alterar profundamente el equilibrio del Universo Marvel.
Marvel prepara un cambio que llevaba décadas pareciendo imposible
La historia de Miracleman siempre ha sido complicada, incluso fuera de las viñetas. El personaje nació como Marvelman, pasó posteriormente por una reinvención revolucionaria y acabó convirtiéndose en Miracleman por cuestiones legales antes de terminar bajo el paraguas editorial de Marvel. Ahora podría producirse el paso definitivo: integrar realmente su concepto dentro del Universo Marvel compartido. Todo apunta a que Chip Zdarsky está utilizando a David Colton como puente entre aquellas historias y la nueva amenaza de Avengers: Armageddon.
Queda por descubrir cuánto recuerda Colton, qué significa exactamente su conexión con “Kimota” y hasta dónde llegan los efectos de la Origin Box. Pero una cosa parece evidente: Marvel quiere que los lectores recuerden a Miracleman justo antes de que comience Armageddon. Y cuando un personaje capaz de cambiar el mundo aparece en una historia con semejante título, probablemente nada bueno —o al menos nada pequeño— esté a punto de ocurrir.


