Takashi Yamazaki prefirió asumir una importante limitación comercial antes que sacrificar momentos esenciales de Godzilla Minus Zero
Después de décadas arrasando ciudades, incinerando ejércitos y dejando tras de sí escenarios apocalípticos, parecía difícil que Godzilla todavía tuviera alguna frontera cinematográfica por cruzar. Sin embargo, Godzilla Minus Zero acaba de conseguir algo que ninguna de las numerosas películas protagonizadas por el Rey de los Monstruos había logrado hasta ahora.
La nueva película de Takashi Yamazaki se ha convertido en la primera entrega de Godzilla en recibir una calificación R en Estados Unidos. Y lo curioso es que el director tuvo la oportunidad de evitarla. Bastaba con suavizar o eliminar determinadas secuencias violentas, pero Yamazaki consideró que hacerlo habría perjudicado demasiado a la historia que quería contar.
Godzilla Minus Zero no quiso rebajar su violencia
La MPA estadounidense concedió la calificación R por «cierto contenido violento e imágenes sangrientas», lo que significa que los menores de 17 años tendrán que acudir acompañados por un adulto en Estados Unidos. Una restricción nada despreciable para una superproducción que aspira a atraer al mayor número posible de espectadores.
Yamazaki era perfectamente consciente del riesgo comercial. Una clasificación más restrictiva puede cerrar la puerta a parte del público, especialmente cuando hablamos de una franquicia que históricamente ha podido ser disfrutada también por espectadores jóvenes. Aun así, el cineasta decidió que había algo más importante que ampliar la audiencia.
«Quieres que pueda ver tu película tanta gente del público general como sea posible. Así que una calificación R puede parecer una barrera de entrada», explicó Yamazaki a Variety. El problema estaba en qué tendría que sacrificar para conseguir una clasificación más permisiva.
Takashi Yamazaki tenía claro qué no podía tocar
«A pesar de eso, había determinadas escenas que, para mí como director, eran absolutamente esenciales para la película. Censurarlas o cortarlas sencillamente no era una opción», aseguró el cineasta.
La decisión resulta especialmente llamativa teniendo en cuenta la historia de la criatura. Godzilla lleva más de siete décadas provocando destrucción en la gran pantalla, pero sus películas normalmente han evitado mostrar las consecuencias con el grado de crudeza necesario para obtener una calificación R estadounidense.
Godzilla Minus Zero parece querer cambiar precisamente esa perspectiva. No se trataría únicamente de aumentar la cantidad de sangre para convertir al kaiju en una criatura más terrorífica, sino de mostrar con mayor contundencia las consecuencias humanas de sus ataques. Y ahí podría encontrarse una de las claves de esta nueva entrega.

Porque las mejores películas de Godzilla nunca han consistido únicamente en ver a un monstruo gigantesco destrozando edificios. Desde la película japonesa original de 1954, la criatura ha funcionado también como vehículo para hablar del miedo, la destrucción, la guerra y sus consecuencias sobre las personas.
Una continuación ambientada en el Japón de 1949
La historia de Godzilla Minus Zero estará situada en 1949, pocos años después de los acontecimientos de Godzilla Minus One. La familia Shikishima intenta reconstruir una vida normal después de sobrevivir tanto a la guerra como al devastador encuentro con Godzilla, pero esa tranquilidad parece destinada a durar bastante poco.
Este planteamiento permite a Yamazaki continuar uno de los elementos que mejor funcionaron en la película anterior: hacer que los personajes importen tanto como el propio monstruo. Cuando Godzilla ataca, la destrucción deja de ser únicamente espectáculo digital porque conocemos a quienes pueden perderlo todo bajo sus enormes patas.
Precisamente Godzilla Minus One consiguió algo que durante años parecía complicado: combinar el cine de monstruos con un drama humano capaz de sostenerse incluso cuando Godzilla desaparecía de pantalla. Además, su apartado de efectos visuales terminó siendo reconocido con el Óscar, reforzando internacionalmente el prestigio de esta etapa japonesa del personaje.
La calificación R podría no ser un problema
Naturalmente, queda por descubrir cuánto influirá esta decisión en la taquilla. Una película restringida pierde potencialmente parte del público adolescente, pero Hollywood ha demostrado repetidamente que una calificación para adultos no condena necesariamente una superproducción si existe suficiente interés.
En el caso de Godzilla, además, estamos hablando de uno de los grandes iconos de la cultura popular japonesa. La franquicia acumula decenas de películas y generaciones enteras de fans, por lo que una propuesta más dura incluso podría convertirse en un atractivo adicional para quienes quieran comprobar hasta dónde ha llevado Yamazaki al monstruo. Las primeras reacciones apuntan precisamente en esa dirección. Según la información disponible, la película ha recibido una acogida inicial muy positiva, destacándose nuevamente esa combinación entre drama humano y espectáculo kaiju que tan buenos resultados proporcionó a su predecesora.
Y quizá ahí esté lo realmente interesante de la decisión del director. En lugar de modificar escenas fundamentales para conseguir una clasificación comercialmente más cómoda, Yamazaki ha preferido proteger la versión de Godzilla Minus Zero que considera necesaria. Después de tantos años viendo al Rey de los Monstruos destruir Japón, puede que haya llegado el momento de contemplar sus ataques con bastante menos protección.
Godzilla Minus Zero llegará a los cines el 6 de noviembre, y entonces descubriremos qué escenas eran tan importantes como para que Yamazaki estuviera dispuesto a hacer historia con la primera calificación R de toda la saga.



