La adaptación de Zach Cregger de Resident Evil apuesta por una historia nueva, pero las primeras reacciones aseguran que captura como pocas el terror de los videojuegos
Resident Evil quiere trasladar al cine las sensaciones del videojuego
La historia tampoco coloca en primer plano a Leon S. Kennedy, Claire Redfield o Jill Valentine. Su protagonista es Bryan, interpretado por Austin Abrams, un mensajero de hospital que recibe el encargo de llevar un paquete hasta el Hospital General de Raccoon City. Naturalmente, tratándose de Resident Evil, el viaje no tarda demasiado en convertirse en una pesadilla cuando queda atrapado en mitad de un brote monstruoso.
La elección resulta interesante porque permite que Cregger explore este universo desde una perspectiva diferente. La película sucede en los márgenes de los acontecimientos de Resident Evil 2, pero no pretende contar nuevamente aquella historia. Eso significa que personajes, escenarios o acontecimientos conocidos podrían formar parte del contexto sin obligar a la cinta a repetir exactamente lo que los jugadores ya conocen.
Una historia nueva dentro de un escenario muy conocido
Esta decisión seguramente provocará cierto debate entre los fans más puristas, pero también podría ser precisamente lo que necesitaba la franquicia cinematográfica. Después de varias aproximaciones muy distintas a los videojuegos, la propuesta busca fidelidad emocional en lugar de fidelidad argumental.
Las primeras críticas hablan de terror, comedia y mucha tensión
Perri Nemiroff, de Collider, no se ha quedado corta al valorar la película. La periodista la define como «una de las mejores adaptaciones de videojuegos que he visto nunca», pero añade además un elemento bastante inesperado: el humor. Según explica, también estaría entre las mejores comedias de terror que ha visto.
Nemiroff destaca que la película contiene muchísimos momentos realmente divertidos sin rebajar la sensación de peligro ni el terror de la situación. Es una combinación delicada, porque introducir humor en mitad de una historia de horror puede destruir completamente la tensión si no se controla bien.
Resident Evil tampoco renuncia a su lado más disparatado
La saga de Capcom, en cualquier caso, nunca ha sido precisamente ajena a los momentos extravagantes. Entre corporaciones malvadas, mutaciones imposibles y criaturas gigantescas, Resident Evil siempre ha convivido con una cierta dosis de exceso, especialmente conforme avanzan sus historias.
Erik Davis, de Fandango, coincide precisamente en aquello que Cregger pretendía conseguir. Según su valoración, estamos ante «menos una adaptación de un videojuego y más una película que consigue que sientas que estás jugando a uno».
La película parece apostar por la experiencia antes que por copiar los juegos
También especialmente efusiva ha sido Courtney Howard, de Variety, que describe la película como una aventura salvaje, divertida e imprevisible de principio a fin. Según señala, la acción tiene un fuerte componente de horror corporal, con mutaciones y criaturas ocupando buena parte del espectáculo.
Austin Abrams se convierte en el desafortunado héroe de Raccoon City
Howard también elogia especialmente a Austin Abrams, al que considera perfecto como ese protagonista algo torpe y desafortunado que parece estar permanentemente sobrepasado por los acontecimientos. Y tiene bastante sentido dentro de la filosofía de los juegos.
Colocar a un personaje vulnerable frente a enemigos aparentemente imposibles es una de esas características que definieron los primeros Resident Evil. La sensación de estar en clara desventaja frente a lo que te rodea siempre ha sido fundamental para construir el terror de supervivencia de la franquicia.
La tensión podría ser la verdadera conexión con los videojuegos
El crítico Mark Cassidy destaca, por su parte, quizá el aspecto que más puede interesar a los seguidores veteranos. Aunque reconoce que la película no utiliza necesariamente personajes o argumentos reconocibles, considera que Cregger ha sabido aprovechar «la tensión implacable de los juegos».
Según Cassidy, ese enfoque habría dado lugar a una de las interpretaciones cinematográficas más fieles de Resident Evil hasta ahora. Una afirmación especialmente curiosa teniendo en cuenta que la película ha decidido precisamente alejarse de una adaptación directa.
Ser diferente a los juegos también puede ser una forma de ser fiel
Exploración, vulnerabilidad, recursos limitados, amenazas inesperadas y una progresión constante hacia enemigos cada vez más peligrosos forman parte igualmente del ADN de la saga. Y todo apunta a que Cregger ha intentado construir su película alrededor de esas sensaciones.
Zach Cregger parece haber encontrado su propio camino
Ese podría ser el secreto detrás de esta nueva versión. En lugar de preguntarse cómo reproducir una cinemática o recrear exactamente una habitación conocida, Zach Cregger parece haberse preguntado cómo se siente jugar a Resident Evil.
Transformar esa experiencia interactiva en lenguaje cinematográfico podría terminar siendo mucho más efectivo que limitarse a reproducir personajes, criaturas y situaciones reconocibles. Sobre el papel, al menos, parece una manera bastante inteligente de enfrentarse a una saga con más de tres décadas de historia.
Las primeras reacciones son prometedoras, aunque todavía falta la prueba definitiva
Por supuesto, estamos hablando todavía de primeras reacciones, habitualmente procedentes de espectadores e invitados especialmente predispuestos hacia los estrenos. Habrá que comprobar qué ocurre cuando aparezcan las críticas completas y, sobre todo, cuando la película llegue al público general.
Aun así, resulta difícil no sentir curiosidad después de comentarios tan positivos. Si estas impresiones iniciales terminan confirmándose, la nueva película podría lograr algo que la franquicia lleva años persiguiendo en el cine: ser diferente a los videojuegos sin dejar de sentirse como Resident Evil.
Resident Evil podría haber encontrado por fin su fórmula en el cine
Después de múltiples adaptaciones y reinicios, esta nueva etapa parece haber optado por una vía inesperada: no copiar exactamente a los videojuegos, sino intentar reproducir aquello que los hace funcionar. La tensión, el desconcierto y la sensación de peligro constante podrían convertirse en los verdaderos protagonistas.
Y quizá ahí esté la clave. Para una saga que lleva décadas intentando sobrevivir fuera de las consolas, esta versión de Zach Cregger podría representar justamente la clase de mutación que Resident Evil necesitaba para volver a funcionar en la gran pantalla.


