La nueva película de terror de DC, Clayface, arranca por debajo de las expectativas, aunque tiene una ventaja que podría cambiarlo todo
El nuevo universo cinematográfico de DC parecía haber encontrado el camino correcto con Superman, pero sus siguientes estrenos están dejando algunas dudas sobre el futuro de la franquicia. La última en enfrentarse al público ha sido Clayface, una película que apuesta por el terror y que acaba de recibir su primer golpe en taquilla. Lo más preocupante es que sus cifras iniciales están bastante por debajo de las registradas por Supergirl, uno de los grandes tropiezos comerciales del estudio.
Sin embargo, la película protagonizada por Tom Rhys Harries todavía tiene posibilidades de convertirse en un éxito. A diferencia de otras grandes producciones de superhéroes, su presupuesto es considerablemente más reducido y las primeras críticas están siendo bastante positivas. La gran incógnita es si estas ventajas serán suficientes para compensar un estreno que no ha despertado demasiado entusiasmo entre los espectadores estadounidenses.
Clayface arranca por detrás de uno de los mayores fracasos recientes de DC
Según informa Variety, Clayface ha recaudado 3,5 millones de dólares (aproximadamente 3 millones de euros) durante sus preestrenos del jueves en Estados Unidos. Una cantidad que resulta especialmente llamativa cuando se compara con los 7,8 millones de dólares conseguidos por Supergirl durante sus primeras sesiones. La diferencia es importante, ya que la película de Kara Zor-El terminó convirtiéndose en un fracaso económico.
Las previsiones apuntan a que la nueva producción podría recaudar entre 25 y 35 millones de dólares durante su primer fin de semana en los cines estadounidenses. Si termina situándose en la parte baja de esa estimación, incluso podría perder el primer puesto de la taquilla frente al documental de A24 You Can See Everything, dirigido por Nathan Fielder y Lance Oppenheim, que está sorprendiendo por su excelente rendimiento comercial.
Una comparación que deja en evidencia las dificultades del nuevo universo DC
La comparación con las anteriores entregas del universo cinematográfico de James Gunn y Peter Safran resulta inevitable. Superman comenzó su recorrido con 22,5 millones de dólares en preestrenos, antes de alcanzar los 125 millones durante su primer fin de semana en Estados Unidos y terminar con una recaudación mundial de 618,7 millones. Por su parte, Supergirl debutó con 37,1 millones y apenas consiguió reunir 126,4 millones en todo el mundo.
No obstante, existen diferencias importantes que explican el discreto comienzo del villano de Batman. Mientras que Supergirl llegó a los cines durante el verano, cuando una parte considerable del público estadounidense dispone de más tiempo libre, Clayface se estrena en octubre. Además, su clasificación R restringe el acceso de los espectadores más jóvenes, mientras que la aventura protagonizada por la prima de Superman contaba con una calificación PG-13.
Las críticas podrían salvar a Clayface de un destino similar al de Supergirl
Hay un elemento que juega claramente a favor de esta nueva propuesta: su recepción entre la crítica y los espectadores es considerablemente mejor que la de Supergirl. Según las cifras recogidas en el artículo original, la película cuenta con un 75 % de valoraciones positivas de la crítica en Rotten Tomatoes y un 94 % entre el público verificado. Su predecesora, en cambio, obtuvo un 52 % y un 72 %, respectivamente.
Esta diferencia podría resultar decisiva durante las próximas semanas. El boca a boca puede convertirse en el mejor aliado de una película que no necesita recaudar cantidades astronómicas para ser rentable. Además, su aproximación al terror corporal, con un protagonista cuyo rostro comienza a transformarse en una sustancia semejante a la arcilla, permite explorar un territorio bastante diferente al habitual en las adaptaciones de cómics.
El presupuesto es la gran esperanza de DC para evitar otro fracaso
Precisamente, uno de los aspectos más interesantes del proyecto es su coste de producción. Clayface ha contado con un presupuesto aproximado de 44 millones de dólares, una cifra muy inferior a los al menos 170 millones que costó Supergirl. También resulta bastante más económica que Aves de presa, cuyo presupuesto rondó los 90 millones, o El Escuadrón Suicida, que alcanzó los 185 millones.
Las estimaciones sitúan el punto de equilibrio comercial de Clayface alrededor de los 110 millones de dólares en recaudación mundial, aunque la rentabilidad real dependerá también de los gastos promocionales y del reparto de ingresos con las salas. Si siguiera una trayectoria parecida a la de Supergirl, podría terminar acumulando entre 85 y 120 millones. No obstante, sus mejores valoraciones podrían ayudarla a superar esas previsiones.
El estreno también representa una prueba importante para James Gunn y Peter Safran, responsables de construir un universo DC que no dependa exclusivamente de sus personajes más populares. Apostar por un villano tradicionalmente vinculado a Batman, utilizando los códigos del cine de terror, supone una oportunidad para demostrar que la franquicia puede ofrecer propuestas más variadas.
Por ahora, Clayface tiene por delante un desafío complicado, pero no está condenada al fracaso. Sus primeros resultados son modestos, aunque su presupuesto contenido y la buena respuesta del público podrían marcar la diferencia. El verdadero examen llegará durante las próximas semanas, cuando descubramos si esta peculiar apuesta de DC consigue mantenerse en cartelera o termina sumándose a la lista de decepciones comerciales del estudio.


