Dreamworks, es hora de revivir a Sinbad en carne y hueso

Panini

Una joya olvidada que podría brillar como nunca gracias al éxito de Cómo entrenar a tu dragón

Cuando Cómo entrenar a tu dragón regresó este año en su versión live-action arrasando con más de 450 millones de dólares en taquilla, muchos pensaron lo mismo: DreamWorks tiene una mina de oro entre manos. Pero no solo por los dragones. Si la productora quiere repetir la jugada y aprovechar su catálogo con inteligencia, tiene que mirar hacia atrás, concretamente al año 2003, cuando Sinbad: La leyenda de los siete mares surcó por primera vez los cines… y no encontró el viento a favor.

Aunque el filme contaba con las voces de Brad Pitt, Michelle Pfeiffer y Catherine Zeta-Jones, su estreno coincidió con el fenómeno de Piratas del Caribe, y simplemente se lo tragó la marea. Pero dos décadas después, con tecnología punta y una generación de fans más que preparada para una aventura épica de piratas, monstruos marinos y dioses caprichosos, el regreso de Sinbad en acción real podría ser justo lo que DreamWorks necesita para encender su siguiente gran franquicia.

Sinbad, la joya olvidada de Dreamworks que merece una segunda vida

Sinbad: La leyenda de los siete mares contaba una historia cargada de acción y humor: un temerario pirata atrapado entre su sed de libertad y la promesa de devolver el Libro de la Paz, una reliquia mágica robada que mantiene la armonía en el mundo. El problema es que entre su tripulación, su lealtad puesta a prueba y una diosa del caos llamada Eris, todo se complica. Y claro, eso nos da persecuciones, batallas en altamar, monstruos salidos del abismo y una tensión romántica entre Sinbad y la valiente Marina que nos tenía pegados al asiento.

Lo mejor es que, a diferencia de otras sagas animadas como Shrek o Kung Fu Panda, el mundo de Sinbad se presta de maravilla al live-action. Al estar ambientado en un universo mitológico pero humano, repleto de escenarios naturales, criaturas fantásticas y conflictos emocionales, su potencial visual en imagen real es enorme. No hay que rediseñar ogros o animales parlantes, solo dejar que la tecnología actual haga brillar lo que antes era imposible.

El precedente está claro: Cómo entrenar a tu dragón lo consiguió porque respetó su material original mientras ampliaba el mundo y ofrecía una experiencia visual espectacular. Ese famoso “vuelo de prueba” entre Hiccup y Desdentao, recreado con actores reales y paisajes de ensueño, fue la prueba de que no basta con copiar; hay que elevar el original. Y Sinbad está lleno de momentos que podrían recibir ese mismo tratamiento mágico.

Además, hay un componente cultural que no se puede ignorar. Aunque el personaje de Sinbad proviene de las Mil y una noches y es una figura profundamente arraigada en el folclore árabe, la versión animada de DreamWorks fue duramente criticada por ignorar esas raíces. Una nueva versión podría corregir esto, apostando por un reparto más representativo y explorando con respeto la rica tradición de donde nació el personaje. Esto no solo enriquecería la historia, sino que también daría más autenticidad al universo que se nos presenta.

Dreamworks

El filme de 2003 fue considerado un fracaso económico, pero no artístico. Con el tiempo, ha ganado estatus de culto, especialmente entre quienes crecieron viéndolo. Ese público, ahora adulto, está más que preparado para ver una versión más madura, más oscura incluso, que no tema adentrarse en los dilemas morales del personaje ni en las consecuencias de pactar con una diosa que juega con el destino como si fuera un tablero de ajedrez.

¿Y por qué ahora? Porque el mercado lo pide. Las aventuras en alta mar, los relatos de antihéroes, los mundos míticos… están más vivos que nunca. Desde el éxito de One Piece en Netflix hasta el resurgir del género con títulos como Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones, queda claro que los espectadores tienen hambre de fantasía bien hecha. Y Sinbad es el candidato ideal para satisfacer ese apetito.

Un remake podría, incluso, abrir la puerta a una franquicia con múltiples entregas. No olvidemos que las historias de Sinbad en los cuentos originales eran varias, cada una con su propia odisea, criatura o dilema. Un universo cinematográfico basado en estos relatos tendría mucho más sentido que otros inventados con prisas solo para vender entradas.

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Comparado con Hiccup, Sinbad es un héroe con una brújula moral mucho más turbia, pero eso lo hace también más interesante. Mientras el joven vikingo buscaba la paz, el marinero de barba canosa se mueve por interés… hasta que el destino le obliga a elegir entre el egoísmo y la redención. Ahí está el corazón de esta historia: en cómo incluso los más rebeldes pueden ser héroes si deciden dar el paso correcto.

Y si DreamWorks sabe jugar sus cartas, no solo recuperará a uno de sus personajes más injustamente olvidados, sino que podría convertirlo en la estrella de su nueva etapa dorada. Porque los mares del cine están listos para que alguien como Sinbad vuelva a surcarlos… y esta vez, con viento a favor.

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