“No es el riesgo del siglo”, ha dicho Gunn en una entrevista reciente con GQ. Y no solo eso: ha tachado de “tontería absoluta” la idea de que la película solo será un éxito si supera los 700 millones de dólares en recaudación mundial. Una cifra que, por cierto, muchos han repetido como si estuviera tallada en piedra.
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Apenas queda un año para que Superman llegue a los cines (estreno previsto para el 11 de julio de 2025), y el debate sobre su éxito comercial ya está servido. Después del batacazo general del DCEU en 2023, muchos ven en esta cinta la oportunidad definitiva para levantar el vuelo… o para hundirse del todo.
Y tiene sentido. Otras producciones del nuevo universo, como Supergirl o Lanterns, ya están en marcha y tienen presupuestos más contenidos. También está el caso de Clayface, otra historia en desarrollo que promete ser aún más modesta. El éxito aquí no se mide solo en cifras brutas, sino en el impulso narrativo que pueden generar para el futuro del DCU.
El verdadero enemigo, el cansancio del género
Más allá de la taquilla, Gunn sabe que Superman tendrá que luchar contra la fatiga del cine de superhéroes, una epidemia silenciosa que ha afectado incluso a Marvel. Títulos como Thunderbolts han sido bien recibidos por la crítica, pero han pinchado en recaudación. El problema, para Gunn, no es el género en sí, sino las historias vacías.
“Creo que sí existe la fatiga de superhéroes, pero no tiene tanto que ver con los superhéroes, sino con el tipo de historias que se cuentan. Si pierdes el foco en el personaje, te aburres enseguida”, explicó Gunn.
Y remató con una reflexión con la que es difícil no estar de acuerdo:
“Amamos a Superman. Amamos a Batman. Amamos a Iron Man. Porque son personajes increíbles que llevamos en el corazón. Si todo se reduce a un montón de tonterías en pantalla, se vuelve aburrido muy rápido.”
Pero si James Gunn tiene razón —y parece que sí—, no hará falta que rompa récords para cumplir su misión. Una buena historia, personajes bien construidos y un universo coherente podrían ser más valiosos que un cheque gigante. Y eso, en la era post-Marvel dominancia, suena casi revolucionario.
Si el Hombre de Acero logra conectar con el público y despertar emociones reales, lo demás —como diría el propio Kal-El— es solo gravedad.