El director revela cómo pasó de querer tirar la toalla a crear una de las sagas más queridas del UCM
A veces, las historias más épicas no se viven en la gran pantalla, sino tras las cámaras. Y la de James Gunn suena a guion de película indie con final marvelita. Porque sí, el director que transformó a un grupo de inadaptados espaciales en los héroes más entrañables del Universo Cinematográfico de Marvel estuvo a un paso de abandonar su carrera como cineasta.
James Gunn guardianes de la galaxia, un adiós casi definitivo
En una entrevista reciente para GQ, en un vídeo titulado James Gunn desglosa sus películas más icónicas, el ahora responsable de Superman para DC Studios confesó que estaba listo para rendirse tras una etapa profesional bastante irregular. “Estaba en un momento raro de mi carrera, un poco desanimado”, explicó Gunn, recordando lo que sintió después de estrenar Super (2010).
Mientras se dedicaba a otros proyectos como el videojuego Lollipop Chainsaw o una serie de televisión, llegó a decirle a su agente que iba a dejar de hacer películas. Así, sin rodeos.
Pero entonces sonó el teléfono.
“Marvel me ofreció ‘Guardianes de la Galaxia’ justo después de tomar esa decisión. Entré en la reunión y me dijeron: ‘Tenemos esto llamado Guardianes de la Galaxia’. Yo respondí: ‘Sí, los conozco’, pero era más familiar con la alineación original”, comentó entre risas. La primera impresión fue… poco prometedora. Gunn lo resume con humor: “Sonaba como Bugs Bunny metido en medio de Los Vengadores”. Y, al salir de la oficina, pensó que no volvería a saber nada más del proyecto.
La chispa que lo cambió todo
Sin embargo, algo hizo clic en su cabeza mientras conducía de vuelta. Fue entonces cuando Rocket Raccoon apareció en su mente como algo más que una criatura estrafalaria. “Me vino a la cabeza que, si Rocket fuera real, sería el ser más triste de todo el universo… Ahí empezó de verdad Guardianes de la Galaxia”, confesó.
Ese detalle fue clave. Porque, según él mismo asegura, Rocket se convirtió en el centro emocional de la trilogía, el personaje al que más cariño ha tenido en toda su filmografía: “Es con quien más he conectado de todos los que he llevado al cine”.
Un universo, seis gemas… y una decisión improvisada
Además de dar vida a los Guardianes, Marvel encargó a Gunn una tarea nada menor: definir las Gemas del Infinito para el UCM. ¿El método? Bastante casual, según él: “Me inventé las Gemas del Infinito en dos segundos”, reveló sin tapujos. De hecho, la gema que aparece en la primera película era roja originalmente, pero Marvel le pidió en postproducción que la cambiara a morado para mantener la coherencia con el resto del universo compartido.
A pesar del caos de última hora, esa pequeña decisión ayudó a dar forma a una de las sagas más influyentes del cine de superhéroes.
Rocket, el verdadero protagonista
Con el paso de los años, Gunn tuvo claro que la historia de Rocket era el corazón de la trilogía. Desde su trágico pasado y su aislamiento emocional hasta convertirse en el líder del equipo, Rocket vivió una evolución que reflejaba el viaje interior del propio director.
“Por eso se convierte en el líder de los Guardianes al final de la tercera película”, explicó Gunn. No fue una decisión tomada a la ligera ni una jugada de marketing: fue la culminación de un arco narrativo profundo, sincero y lleno de matices.
Un legado inesperado
Quién le iba a decir a ese cineasta que estaba a punto de abandonar que un mapache modificado genéticamente, un árbol que solo dice tres palabras y una banda sonora con hits de los 70 iban a relanzar su carrera y enamorar al mundo.
Desde entonces, James Gunn ha dejado su sello no solo en Marvel, sino también en el universo DC, donde ahora lidera el nuevo rumbo del estudio. Y aunque muchos fans aún asocian su nombre con Star-Lord, Groot o Drax, queda claro que Rocket fue el alma del viaje… y el motivo por el que Gunn no colgó la cámara para siempre.


