En la serie de Netflix ‘Splinter Cell: Deathwatch’, Sam Fisher vuelve… pero con menos gloria de la esperada

Panini

El creador de John Wick transforma al mítico agente en un antihéroe más vulnerable y desgastado

Sam Fisher, el icono de las sombras, regresa a nuestras pantallas… pero no como muchos esperaban. En lugar del implacable maestro del sigilo que conocimos en Splinter Cell, la nueva serie animada de Netflix, Deathwatch, nos lo presenta más humano, más golpeado… y, según su creador, “no el mejor” en lo que hace. ¿Homenaje o herejía? La polémica está servida.

Derek Kolstad, responsable de éxitos como John Wick y Nobody, ha optado por romper el molde clásico del personaje, alejándose del agente casi infalible que dominaba la infiltración con gadgets y visión nocturna. “Lo que me gusta de Sam es que, aunque es un duro, también se equivoca y recibe golpes”, explicaba Kolstad en una entrevista para Den of Geek. En lugar de un Fisher frío y perfecto, tendremos un veterano más físico, con un enfoque al estilo de Conviction, donde el contacto directo tiene más peso que el sigilo absoluto.

Sam Fisher vuelve con un enfoque más vulnerable

La visión de Kolstad busca resaltar una narrativa más emocional, donde el sacrificio personal y la moralidad del personaje pesan más que su eficiencia táctica. “Me encanta el mundo de Splinter Cell… Sam es un héroe porque tiene que tomar decisiones difíciles, a veces elige el mal menor a costa de su alma”, apuntó. Un enfoque que humaniza al personaje, pero que podría dividir a los fans más puristas.

El cambio también se refleja en el elenco: Liev Schreiber pone voz a Fisher, relevando al mítico Michael Ironside. Y aunque Schreiber es un actor sólido, su elección puede hacer que más de uno eche de menos el tono grave y autoritario que dio vida al personaje durante años. A todo esto se suma la dirección de Guillaume Dousse y la producción de Hugo Revon, que citan como influencias series como Ghost in the Shell, Ozark y un toque de Misión Imposible… aunque sin Tom Cruise. “Es un personaje envejecido, más realista y marcado por la vida”, apuntaba Revon.

Splinter Cell: Deathwatch se estrenará a finales de 2025 en Netflix y se une así al creciente catálogo de adaptaciones de videojuegos en la plataforma, junto a títulos como Castlevania o Devil May Cry. Y aunque Ubisoft lleva años prometiendo un remake de Splinter Cell, la serie parece ser el único movimiento real que tenemos por ahora. Durante el Summer Game Fest, muchos esperaban noticias del remake… pero nada de nada.

Splinter Cell: Deathwatch

Este rediseño del personaje recuerda a lo que ya vivimos con The Witcher o incluso con Halo, donde las decisiones creativas no siempre contentaron al núcleo duro de fans. Lo que está claro es que Netflix apuesta por reinterpretaciones más íntimas y humanas de sus personajes, aunque eso signifique alejarse del material original.

La jugada, claro, es arriesgada. Fisher no es simplemente otro antihéroe de acción: representa una era dorada de los videojuegos en la que el sigilo era un arte, no un añadido. ¿Puede una versión más vulnerable mantenerse fiel a ese legado? ¿O estamos ante un nuevo ejemplo de cómo adaptar no siempre significa respetar?

Por lo pronto, lo único seguro es que este Deathwatch no pasará desapercibido. La estética, según lo visto en el Festival de Annecy, promete. La acción será más cruda. Y el debate, sin duda, arderá en foros y redes.

Splinter Cell: Deathwatch

Sam Fisher en perspectiva, héroe digital de culto

El impacto de Sam Fisher en la cultura gamer va más allá de sus gafas de visión nocturna. Su debut en Splinter Cell (2002) ofreció una experiencia más técnica y táctica que el entonces dominante Metal Gear Solid, convirtiéndolo en el estandarte del sigilo occidental. A lo largo de las entregas, su evolución reflejaba no solo cambios en la narrativa, sino también en las mecánicas de juego, desde el uso minimalista de gadgets hasta momentos de acción visceral en títulos como Conviction.

En comparación con otros agentes solitarios del mundo del videojuego como Solid Snake o incluso Hitman, Fisher siempre se mantuvo más sobrio, menos carismático pero más eficiente. Eso le valió una legión de seguidores fieles, quienes ahora se debaten entre la nostalgia y la expectativa ante su regreso en Netflix. ¿Será esta reinvención un nuevo inicio o el ocaso definitivo del maestro de las sombras?

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