La nueva adaptación de Edgar Wright llega con una semana de retraso para conquistar las pantallas IMAX
En un movimiento que pilló a muchos por sorpresa, la esperada adaptación de The Running Man, dirigida por Edgar Wright y protagonizada por Glen Powell, no llegará a los cines el 7 de noviembre como estaba previsto. Su nueva fecha de estreno será el 14 de noviembre de 2025, un ligero cambio que, según informa Deadline, tiene un objetivo muy concreto: asegurar que la cinta pueda proyectarse en un mayor número de pantallas IMAX, aprovechando al máximo su potencial visual y de acción.
El cambio también coloca la película en una posición estratégica, alejándola de estrenos competidores como Predators: Badlands o Die My Love, lo que podría darle aire para brillar en taquilla.
The Running Man fecha de estreno
Basada en la novela homónima de Stephen King, publicada originalmente bajo su pseudónimo Richard Bachman, la historia nos traslada a una América distópica en el año 2025, donde el entretenimiento televisivo ha alcanzado su forma más brutal. El programa estrella, The Running Man, es un concurso mortal en el que los participantes, llamados Runners, deben sobrevivir 30 días mientras son perseguidos por asesinos profesionales. Todo se retransmite en directo a una audiencia sedienta de sangre, y cada día sobrevivido aumenta la recompensa económica.
En el centro de esta pesadilla se encuentra Ben Richards (Powell), un trabajador desesperado que acepta participar para conseguir el dinero necesario para salvar a su hija enferma. Frente a él, Dan Killian (Josh Brolin), el carismático pero despiadado productor del show, que ve en Richards una oportunidad para aumentar la audiencia. Pero lo que empieza como un juego letal se convierte en una amenaza para todo el sistema cuando Richards se gana el apoyo del público y desafía las reglas del espectáculo.
La cinta cuenta con un reparto de lujo que incluye a Josh Brolin, Michael Cera, Colman Domingo, Katy O’Brian, Lee Pace, William H. Macy y Sean Hayes, entre otros. El guion ha sido coescrito por el propio Wright y Michael Bacall, y en la producción también participan Nira Park y Simon Kinberg.
Este no es el primer salto de The Running Man a la gran pantalla: en 1987, Arnold Schwarzenegger protagonizó una versión dirigida por Paul Michael Glaser, que se convirtió en una pieza de culto del cine de acción ochentero. Sin embargo, aquella adaptación se tomó muchas licencias respecto a la novela, transformando la historia en un espectáculo más cercano al cine de aventuras que a la crudeza del material original.
En la novela de King, publicada en 1982, el tono es mucho más oscuro y desesperanzado. Ben Richards no es un héroe musculoso, sino un hombre común llevado al límite por un sistema corrupto y una sociedad que consume violencia como entretenimiento. El programa no se desarrolla en una arena cerrada, sino en un mundo abierto donde el protagonista debe esconderse y desplazarse por diferentes ciudades, todo mientras es rastreado por cazadores y delatado por civiles hambrientos de recompensas.
Esta nueva versión de Edgar Wright promete ser más fiel al espíritu del libro, apostando por un suspense más opresivo, un retrato social incisivo y secuencias de acción espectaculares. Wright, conocido por su precisión visual y su ritmo narrativo impecable en cintas como Baby Driver, parece el candidato ideal para mezclar crítica social con entretenimiento de alto voltaje.
Otro aspecto interesante será cómo se reinterpreta la figura de Ben Richards en manos de Glen Powell. Tras demostrar su carisma en Top Gun: Maverick y Anyone But You, Powell afronta aquí un papel más intenso y dramático, que podría marcar un punto de inflexión en su carrera. Por su parte, Josh Brolin encarna a Dan Killian, un antagonista que en esta versión podría tener matices más complejos, explorando la maquinaria televisiva que convierte el dolor humano en espectáculo de masas.
Con su estreno en noviembre, The Running Man competirá por la atención de un público que ya habrá vivido la temporada de blockbusters de verano. Su hueco en el calendario, sumado a la potencia de las proyecciones IMAX, podría convertirla en uno de los fenómenos cinematográficos de final de año.


