Greta Gerwig revoluciona Narnia, las primeras imágenes revelan un cambio de época inesperado

Panini

El rodaje en Londres confirma un giro temporal que reimagina los orígenes de la saga

El regreso a Narnia no será exactamente como lo recuerdan los lectores de C.S. Lewis. Las primeras imágenes del set de Narnia: El sobrino del mago, dirigidas por Greta Gerwig, han sorprendido a los fans al mostrar un cambio de época que reescribe la ambientación clásica de la historia. En lugar de situarse en los primeros años del siglo XX, como en la novela, la película trasladará la acción a los años 50, un detalle que ya está dando mucho de qué hablar.

Las instantáneas, compartidas en redes sociales, muestran a la directora dando instrucciones a dos jóvenes actores caracterizados como Polly Plummer y Digory Kirke. Ella viste un vestido azul con aire vintage, él un chaleco de punto y camisa blanca, elementos que encajan perfectamente en la moda de mediados de siglo. El cambio, aunque arriesgado, podría dotar de una nueva personalidad a esta precuela del universo narniano, abriendo la puerta a reinterpretar el contexto social y estético de la historia.

Narnia: El sobrino del mago

Gerwig no solo dirige, sino que también firma el guion de esta ambiciosa adaptación que verá la luz en noviembre de 2026 en formato IMAX durante dos semanas, antes de estrenarse mundialmente en Netflix el 25 de diciembre de ese año. La cineasta ha reunido un elenco que quita el hipo: Emma Mackey, Daniel Craig, Carey Mulligan y nada menos que Meryl Streep poniendo voz al imponente león Aslan.

Este será el reencuentro de Gerwig con Mackey tras Barbie y con Streep después de Mujercitas. La química creativa entre la directora y sus intérpretes promete elevar el listón de una franquicia que, en sus tres primeras entregas cinematográficas, recaudó casi 1.600 millones de dólares en taquilla global.

Lo interesante de que se haya elegido El sobrino del mago como punto de partida es que no se trata de una historia conocida por el gran público. Aunque cronológicamente es la primera dentro del universo de C.S. Lewis, nunca había sido adaptada al cine. En ella, se exploran los orígenes de Narnia y el propio Aslan, revelando cómo se creó el famoso armario que más tarde llevaría a Lucy Pevensie a descubrir aquel mundo mágico.

El cambio de ambientación podría influir en cómo se retratan ciertos aspectos de la trama. Los años 50, con su estética posguerra, sus valores sociales y su cultura popular emergente, ofrecen un contraste interesante con el tono victoriano original. Podría acentuar el choque entre el mundo real y el fantástico, algo que encajaría muy bien con el estilo visual y narrativo que Gerwig ha mostrado en sus anteriores películas.

Narnia

Un reto creativo para Netflix y Gerwig

No es un secreto que Netflix lleva años intentando dar con una saga fantástica que compita con gigantes como El Señor de los Anillos o Harry Potter. La adquisición de los derechos de Las crónicas de Narnia hace casi siete años fue una jugada estratégica, pero el proyecto había permanecido en silencio… hasta ahora.

Gerwig, que ha pasado de reinterpretar clásicos literarios a revolucionar la cultura pop, afronta aquí su reto más ambicioso. Y no es solo cuestión de escala: está lidiando con un universo querido por millones de personas, donde cualquier cambio respecto a la obra original puede levantar pasiones… y críticas.

A favor de la cineasta juega su capacidad para combinar fidelidad temática con lecturas contemporáneas. En Mujercitas, por ejemplo, supo modernizar el mensaje sin traicionar la esencia de Louisa May Alcott, y en Barbie demostró que se puede hacer una película comercial con subtexto y personalidad. En Narnia, esta mezcla podría traducirse en una experiencia épica y emotiva que respete el espíritu de Lewis, pero con una sensibilidad más cercana a las audiencias actuales.

Narnia

El legado de la saga y la presión del éxito

Las tres películas previas –El león, la bruja y el armario (2005), El príncipe Caspian (2008) y La travesía del viajero del alba (2010)– marcaron a toda una generación. Con nombres como Liam Neeson, Tilda Swinton o Ben Barnes, aquellas producciones crearon imágenes icónicas, desde la nieve sobre el farol hasta las batallas épicas contra la Bruja Blanca.

Sin embargo, tras la tercera entrega, la franquicia quedó en pausa por cuestiones de derechos y diferencias creativas. Netflix tiene ahora la oportunidad de relanzar Narnia para nuevas audiencias, aprovechando un momento en el que las plataformas de streaming buscan sagas que generen comunidad y conversación.

La inclusión de actores de renombre y la apuesta por un formato híbrido –estreno limitado en cines antes de llegar al streaming– muestran que el objetivo es convertir Narnia en un evento cinematográfico y no solo en un producto de catálogo.

El tiempo dirá si este cambio temporal convence a los seguidores más fieles. Por ahora, las primeras imágenes transmiten un aire de nostalgia y elegancia que podría jugar a favor de la película. Y si algo ha demostrado Greta Gerwig en su carrera es que, cuando toma un clásico, no lo hace para repetirlo, sino para reimaginarlo con alma y visión propia.

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