El MCU ya no domina la taquilla como antes, y los expertos lo tienen claro, toca reestructurar desde la base
Durante más de una década, Marvel Studios reinó con puño de hierro en la taquilla, convirtiendo a cualquier personaje, por secundario que fuera, en un fenómeno global. Pero todo indica que la edad dorada de los superhéroes ha terminado, o al menos, se ha enfriado considerablemente. Tras el tsunami emocional que fue Endgame, la maquinaria de Kevin Feige empieza a chirriar, y no solo por el desgaste narrativo. Factores externos, como la caída del mercado chino y el cambio de consumo post-COVID, han forzado a Marvel a repensar su estrategia para la siguiente fase.
Recalibrando el universo Marvel
En un informe reciente publicado por Variety, varios insiders coinciden en un diagnóstico claro: “no volveremos a ver aquellos días”. La era en la que cualquier entrega del MCU superaba los mil millones de dólares parece haber quedado atrás. Según un agente que representa a varias estrellas del universo Marvel, hay un cambio de paradigma inevitable: “Hay una redefinición de lo que significa un éxito. Sin China, sin megaestrellas, con Disney+ canibalizando estrenos… simplemente no es sostenible.”
Y es que el mercado chino, que fue clave para los éxitos de Doctor Strange o Ant-Man, se ha vuelto hostil al cine estadounidense. El nuevo Superman de DC apenas recaudó 4,5 millones en su estreno en China. Antes, eso era lo que podía ingresar un martes cualquiera en Shanghái. La conclusión es clara: la taquilla ya no es lo que era, y el modelo Marvel necesita un reinicio.
La caída de los dioses
Basta con echar un vistazo a los números. Tras los estrenos COVID (Black Widow, Shang-Chi, Eternals…), llegó la temida Fase 5, y con ella, los tropiezos. Solo Guardianes de la Galaxia Vol. 3 (845 M$) y Deadpool & Wolverine (1.300 M$) han logrado levantar cabeza. El resto… fracaso tras fracaso.
The Marvels se llevó el dudoso honor de ser la película menos taquillera de toda la saga Marvel, incluso por debajo de El Increíble Hulk. Y lo de Ant-Man: Quantumania, Thunderbolts o Captain America: Brave New World no fue mucho mejor. Ninguna de ellas cruzó los 500 millones. Para un estudio que solía considerar ese umbral como “mínimo aceptable”, el panorama no podía ser más preocupante.
Ajustes, fichajes y estrategia low-cost
Ante este escenario, Marvel ha decidido apretar el cinturón. Lo primero: reducir los presupuestos. Mientras las cuatro películas anteriores a The Marvels rondaban los 315 millones cada una, las últimas han costado entre 180 y 200 millones. Además, se ha optado por fichar actores jóvenes y menos conocidos para la futura película de los X-Men, en lugar de contratar a estrellas que disparen el gasto.
Pero eso no significa que se haya acabado el derroche. Para Avengers: Doomsday, que se estrenará en diciembre de 2026, se están dejando una buena parte del presupuesto para recuperar a Robert Downey Jr. y Chris Hemsworth. Un movimiento pensado para avivar la nostalgia y reconectar con el público que abandonó el barco tras Endgame.
¿Puede Marvel volver a la cima?
La pregunta del millón: ¿puede Marvel recuperar su trono? La respuesta no es sencilla. El público ha cambiado. El streaming ha transformado el modo en que consumimos historias. Además, los fans piden frescura, y la fórmula Marvel —que tanto funcionó en su día— empieza a sentirse previsible y agotada.
Eso sí, no todo está perdido. Si algo ha demostrado Marvel es su capacidad de adaptación. Y si el regreso de Deadpool, el hype por los X-Men y las cartas sobre la mesa en Avengers: Doomsday salen bien, quizá no veamos los 2.000 millones de Endgame, pero sí una nueva etapa más estable, y con espacio para nuevas voces.
Lo cierto es que ya no estamos en 2012. Pero puede que, con los ajustes adecuados, el MCU aún tenga muchas sorpresas reservadas. Eso sí, toca dejar atrás las fórmulas mágicas… y volver a arriesgar.


