Mann produce junto a Jerry Bruckheimer, Scott Stuber, Nick Nesbitt y los ejecutivos Shane Salerno y Eric Roth. Sí, la alineación deja claro que esto no va a ser una película “indie” hecha con cuatro duros y un bocadillo.
Vuelven los actores originales
Aunque no se ha confirmado a quién interpretaría Bale, el secretismo solo dispara más las teorías. Lo que sí se sabe es que el director busca un reparto capaz de plantar cara al trío legendario del film original: Robert De Niro, Al Pacino y Val Kilmer. Menudo listón, por cierto. Y aún así, Mann parece convencido de que puede igualarlo… o quién sabe, incluso superarlo.
El Heat de 1995 no fue un fracaso, pero su estatus actual —uno de los mejores thrillers criminales de la historia, para muchos— se forjó con el tiempo. Las nuevas generaciones lo descubrieron casi como un tesoro oculto: el duelo Hanna–McCauley, los tiroteos con sonido de verdad y esa atmósfera de delincuencia meticulosa que solo Mann sabe cocinar.
El proyecto más ambicioso de Mann desde Collateral
La escala es gigantesca, y Mann no ha escondido que luchar por mantenerla ha sido una batalla. El presupuesto osciló entre 135 y 230 millones antes de que Warner Bros. se bajara del barco, un dato que te deja claro lo enorme que es esta producción. Aunque United Artists no ha revelado la cifra actual, está claro que no estamos ante un thriller pequeño rodado en unos cuantos callejones de Los Ángeles.
Mientras tanto, la historia también explora la odisea emocional de Shiherlis, empeñado en reencontrarse con su amor perdido (el personaje que interpretó Ashley Judd), a través de una huida tan peligrosa como desgarradora. Mann no quiere un thriller más: quiere un drama criminal épico, con viajes desde Los Ángeles hasta Las Vegas, Chicago e incluso la jungla sudamericana.