Un estreno descomunal de Wicked: for good ya apunta a cambiar los planes de Universal
Un fenómeno que no entiende de fronteras
Mientras en Norteamérica la cinta se ponía las botas, el resto del planeta tampoco se quedó corto. 76 millones internacionales, encabezados por un Reino Unido que ha recibido la película como si les hubieran devuelto el NHS:
- 24,4 millones en UK
- 8,6 millones en Australia
- 4,1 millones en Alemania
- 3,8 millones en Corea del Sur
- 3,7 millones en México
El resultado es un debut tan sólido que ya se le coloca el cartel de “futura integrante del club de los 400 millones domésticos”, donde solo entran Wicked, Moana 2, Minecraft y Lilo & Stitch. Sí, Jon: es curioso cómo el cine familiar y los musicales se están merendando al resto del mercado a base de colores brillantes, melodías pegadizas y un marketing que parece diseñado por dioses del engagement.
El éxito abre la puerta a una tercera película
Warner Bros. tiene dos proyectos en marcha:
- Uno de Nicole Kassell, directora de la sobresaliente Watchmen de HBO.
- Otro liderado por Kenya Barris, que apunta a una reinterpretación en la línea de The Wiz, la versión setentera con Diana Ross y Michael Jackson.
Todos muy bien colocados, pero Universal… no tiene nada. Y después de este taquillazo, lo normal sería que alguien allí esté ahora mismo escribiendo un correo urgente con el asunto: “¿Podemos hacer YA nuestro propio Oz?”.
El pequeño gran problema
Aquí es donde Hollywood se vuelve un escape room legal.
El libro original de L. Frank Baum (1900) es de dominio público, así que cualquiera puede adaptarlo. Pero el clásico de 1939 —el que vive en la mente de todos— pertenece a Warner Bros. ¿Qué significa eso? Que Universal no puede tocar elementos icónicos del filme, entre ellos:
- Los zapatos de rubí (en el libro eran plateados).
- La estética exacta de personajes como la Bruja Mala, el León Cobarde o el Hombre de Hojalata.
- El final “todo fue un sueño”, inventado para la película de 1939.
Así que si Universal quiere meterse en Oz, deberá hacerlo con su propia personalidad visual y narrativa. Y viendo cómo está funcionando Wicked, igual hasta les viene mejor poner su sello en vez de copiar un diseño que lleva 85 años intocable.
Wicked se convierte en un caso de estudio para Hollywood
La conversación ahora no es solo si Universal hará un Oz propio, sino qué está haciendo tan bien para que la saga sea una trituradora de récords. Entre los factores más claros:
- Un fandom enorme y multigeneracional que llevaba años pidiendo una adaptación digna del musical.
- Un casting cuidadosamente elegido, con figuras potentes para atraer al público joven sin perder al espectador adulto.
- Un marketing que ha sabido usar TikTok y Reels como si hubiese un ejército de brujas verdes detrás.
- Una estrategia calculada para estrenar en fechas donde no existe competencia real.
Esto no es un golpe de suerte; es ingeniería blockbuster.
Lo que viene ahora
Para un estudio que ha convertido un musical en una fábrica de billetes, la tentación de abrir la puerta al camino de baldosas amarillas es demasiado fuerte como para ignorarla.


