Durante años El hombre de hielo fue el alivio cómico, pero cuando Bobby se lo toma en serio, hasta el Infierno baja la calefacción
Uno de los X-Men más poderosos
Pero donde el personaje empieza a dar miedo es cuando entendemos cómo funcionan realmente sus poderes. El hombre de hielo no “crea hielo”: controla la energía térmica. Eso le permite ver el calor corporal de otros seres vivos, actuando como un radar térmico con patas, detectar enemigos ocultos y manipular la temperatura a nivel molecular. Básicamente, un Predator mutante con mejor sentido del humor.
En los cómics, su potencial se dispara. En el Universo Ultimate, Bobby descubre sus poderes congelando un Centinela en seco, deteniendo una máquina diseñada para aniquilar mutantes. No mal para un chaval que aún no sabía de lo que era capaz. Y en X2, aunque la continuidad hiciera aguas, salva a Lobezno de Stryker levantando un muro de hielo gigante. Detalles que parecen pequeños… hasta que no lo son.
Habilidades nivel Omega
En animación tampoco se queda corto. En Lobezno y los X-Men, crea una pista de aterrizaje improvisada en mitad del océano, levantando un iceberg lo bastante estable como para salvar al equipo. Apoyo moral, chistes… y milagros glaciares cuando hace falta.
Uno de los momentos más bestias del personaje llega cuando se recompone a sí mismo tras quedar vaporizado. Sí, Bobby muere… más o menos. Usando el vapor del ambiente y el agua del entorno, se reconstruye desde cero, demostrando que su cuerpo no está limitado a una forma física concreta. Regeneración versión hielo.
El potencial que Marvel tardó décadas en tomarse en serio
La comparación con otros X-Men es inevitable. Mientras Lobezno es letal a corto alcance y Magneto depende del metal, Bobby juega en otra liga: controla un elemento omnipresente, puede alterar ecosistemas enteros y sobrevivir a su propia destrucción. No necesita armadura, garras ni discursos grandilocuentes. Solo bajar unos grados la temperatura… y decidir hasta dónde quiere llegar.
A veces sus poderes salen de la seriedad
Porque sí, El hombre de hielo llega a ser literalmente un dios. En Savage Avengers, se revela que es descendiente de gigantes de hielo. Suma eso a ser Omega Level y el resultado es un Bobby Drake capaz de plantar cara a ejércitos de simbiontes él solo. Si eso no es ser el X-Men más poderoso durante un rato, que baje Knull y lo vea.


