Un cómic olvidado revela por qué John McClane siempre fue un héroe, incluso antes de Nakatomi Plaza
El origen de La jungla de cristal
Escrita por Howard Chaykin y dibujada por Stephen Thompson, esta miniserie de ocho números funciona como una historia de origen en clave de thriller criminal, muy consciente de lo que representa su protagonista dentro de la cultura popular. Y sí, la referencia es evidente: Batman: Year One. Aquí se intenta lo mismo, pero sin capa, sin Gotham y con más mala leche.
Desde el primer número queda clara una idea central: John McClane siempre fue un héroe. Incluso cuando mete la pata. Incluso cuando actúa por impulso. Incluso cuando el sistema, sus compañeros o sus superiores no están precisamente del lado correcto de la ley.
Un primer año cargadito de acción
A lo largo de la serie, vemos a un McClane en su primer año en el NYPD, enfrentándose a corrupción interna, asesinatos y decisiones que le pasarán factura. No es el policía curtido que conocemos en La jungla de cristal, pero sí es el mismo tipo incapaz de mirar hacia otro lado.
Cada error que comete aquí tiene eco en Nakatomi Plaza. Cada mala decisión se convierte, años después, en una lección aprendida a base de sangre, sudor… y pies descalzos.
Una historia que sirve para entender las películas
Uno de los mejores ejemplos llega en el número 6, cuando McClane se ve obligado a arrastrarse por un sistema de ventilación. La escena remite de forma directa a su momento más icónico, pero Chaykin va más allá y lo utiliza para explorar su claustrofobia y sus traumas de infancia.
La narración en primera persona permite además algo poco habitual en la saga cinematográfica: entrar en la cabeza de McClane, entender sus miedos, su rabia y ese código moral que nunca termina de encajar en un mundo corrupto.
Una gran perdida
No todo es perfecto, eso sí. Die Hard: Year One tiene una ausencia notable: Holly Gennero. Su aparición queda reservada para el tramo final, como antesala directa a la película original, pero se echa en falta que su relación forme parte del conflicto central.
Precisamente por eso, Year One es carne de adaptación. Su ambientación setentera, su tono más crudo y su enfoque en el personaje la convierten en una base perfecta para una película o serie que explore esa etapa previa… y que se atreva a meter a Holly en la ecuación desde antes.
Porque si algo deja claro este cómic es que John McClane no se convirtió en héroe en Navidad. Simplemente, ese día le tocó demostrarlo con peor calzado y muchos más cristales.


